¿Qué tipo de nación deseas?

Nena Arias | 27 de abril de 2020

Las naciones y su gobierno son lo que la gente ha permitido desarrollar con el tiempo. Durante mucho tiempo, los Estados Unidos de América se ha considerado como una nación modelo a seguir debido al grado de libertad que le brinda a su gente. Pero lo que la mayoría de la gente no tiene en cuenta es toda la sangre, el sudor, las lágrimas, el sacrificio y la pérdida de vidas que ha costado. La verdadera libertad nunca es gratis. Partiendo de ese pequeño grupo de peregrinos que se aventuraron en ese viaje arriesgado a través del Atlántico en 1620 para llegar a estas costas en busca de libertad para servir al Dios bíblico a quien adoraban, este país ha conocido muchos sacrificios desinteresados. Los peregrinos, los que los siguieron, y muchos patriotas fieles y leales continuaron pagando un precio muy alto y dedicación para ver que esta nación fructificara y así asegurar que pudieran transmitir esta herencia a las futuras generaciones.

Se necesita una acción y una forma de vida muy definidas para crear y mantener una nación como los Estados Unidos de América, pero debe hacerse con el espíritu adecuado para que Dios apoye ese esfuerzo porque, en última instancia, es Dios quien determina la creación de una nación. Daniel 2:21 dice Él cambia los tiempos y las ocasiones; quita reyes y pone reyes.”

El espíritu detrás de la creación de los Estados Unidos se expresa claramente en su Declaración de Independencia, que quiero enfatizar en este punto citando esta parte a continuación:

Declaración de independencia de EE. UU.

“Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario que un pueblo disuelva los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tome entre las naciones de la Tierra el puesto separado e igual al que las leyes de la naturaleza y del Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.

Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad”.

Espero que cuando leas la parte anterior de este documento tan importante, hayas percibido el espíritu en que fue escrito y cómo procedieron con decencia, y respeto, pero firmeza para sacudir al gobierno opresivo del cual estaban bajo en ese entonces. Se había producido una guerra muy sangrienta y muchas pérdidas de vidas para declararse libres. Sabemos que esta forma de gobierno desde entonces colocó una comisión muy seria a la ciudadanía para luchar, preservar y defender a esta nueva nación mediante el cumplimiento de su deber cívico para Dios y el país. Es por eso que su condición actual es tan trágica porque estamos perdiendo demasiado rápido los cimientos sobre los que se construyó este país. Estamos en una vía rápida hacia el socialismo / comunismo. Una ideología opresiva que crea una forma totalitaria de gobierno que la historia muestra ha destruido naciones e innumerables millones de vidas donde sea que se haya implementado. El socialismo / comunismo al principio suena como un paraíso aquí en la tierra que se convierte en una pesadilla. ¿Realmente queremos esa forma de gobierno para nuestra nación?

En última instancia, la gente decidimos qué tipo de país queremos, incluso si lleva tiempo y mucho sacrificio.

Si vives en un país donde tienes voz en el tipo de gobierno que tendrás, eres una persona bendecida. Durante un año electoral, tenemos la oportunidad de avanzar a nuestro país al tipo de país que queremos o alejarlo mas de ese objetivo.

¿Qué opción será para ti? Recuerda, cada voto cuenta.