El regreso de la mujer virtuosa

Nena Arias | 2 de septiembre de 2019

Antes de que me desintonices debido al título de este editorial, escúchame y considera lo que ofrezco para tu consideración.

Sabemos que los cambios deben venir, y cada generación trae cambios notables, algunos para bien y otros para no tan bien. Cuando se trata de cultura, nos afecta a todos. Hay muchas cosas que podríamos mencionar, pero por ahora me gustaría abordar este tema tan importante.

La identidad de las mujeres ha sufrido un golpe duro en los últimos 70 años desde la década de 1950, y cada década solo empeora. Siempre hay excepciones a la regla. Estaré generalizando para que podamos tener una idea más completa.

Ser virtuoso es ser moralmente excelente, recto, digno, loable, casto, ético, ejemplar y respetable, entre otras grandes cualidades.

Empiezo diciendo que estoy muy preocupada cuando miro a nuestra población femenina y veo muchos mensajes que vienen de su dirección que me entristecen. Veo mujeres de todas las edades llenas de ideas y valores feministas radicales que denotan claramente una verdadera crisis de identidad, vestidas seductoramente, tatuadas visiblemente, que pueden soltar fácilmente palabrotas y están demasiado preocupadas si los hombres las encuentran atractivas. Muchos hombres presionan a las mujeres para que parezcan una muñeca Barbie y crucen más límites. Se les dice a las mujeres que vean la carrera del hogar como un fracaso. Se les induce a creer que la maternidad es un plan de respaldo mas no prioridad y de formar equipo con su esposo en su rol femenino es descartado y menospreciado más como una carga que como un privilegio milagroso que en realidad es. Las mujeres que prefieren ser de naturaleza amable son vistas como débiles y sin carácter. El refinamiento sobre la crudeza se juzga erróneamente.

Demasiadas mujeres siempre parecen estar compitiendo con los hombres sin darse cuenta de la maravillosa identidad única y el diseño que les ha dado su Creador. Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.” (Génesis 1:27) Los hombres necesitan a las mujeres como las mujeres necesitan a los hombres. Dios dijo que no es bueno que el hombre esté solo. (Génesis 2:18) Ninguno de los dos es independiente del otro. Tanto hombres como mujeres han participado en capítulos sobresalientes en la historia de Dios. Nadie puede negar que las mujeres hayan tenido una parte clave en el plan de Dios para redimir a la raza humana, como María, la madre terrenal de Jesús.

Las mujeres ya tienen el mismo valor que los hombres, no tienen que esforzarse para demostrar su valor como personas, tampoco deben tratar de ser como los hombres. Las mujeres han sido bendecidas con mentes brillantes, fuerza de carácter y ​​dignidad. Las mujeres son trabajadoras, con sentido comercial y muy creativamente productivas. Tienen una fuerza loable, especialmente en la maternidad y la crianza de los hijos. Hay mucha verdad en el dicho: "la mano que mece la cuna gobierna el mundo". Estarás de acuerdo que eso no es poca cosa.

Las mujeres, de acuerdo con el plan y el propósito de Dios, deberían celebrar su diseño y misión únicos para impactar a la raza humana. Las mujeres que conocen y aceptan su verdadero valor dado por Dios deben ser celebradas. Las mujeres virtuosas de ninguna manera son pacifistas u observadoras secundarias en la vida. Son audaces y fuertes.

La belleza de la feminidad virtuosa necesita volver y nunca ser abandonada. Dios hizo a las mujeres maravillosamente diferentes que los hombres, pero iguales ante el Señor. Ellas también tienen un llamado divino a cumplir. La mujer arriesga todo por la causa de Cristo y lo sigue de cerca y le da gloria a su nombre.

Una mujer virtuosa, ¿quién la puede encontrar?