Viviendo sin temor

Nena Arias | 29 de julio de 2019

“Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía
sino de poder, de amor y de dominio propio.”
(1 Timoteo 1:7)

¿Quién no quiere vivir libre de temor? Debemos admitir que hay mucho en este mundo que nos atemoriza, pero esa no es manera de vivir.

Al igual que el amor es la experiencia suprema de todo lo que es positivo y liberador, el miedo y la ansiedad están en la parte superior de la lista de todo lo que es negativo y esclavizante. El amor nos libera, el miedo nos paraliza y nos vuelve ineficaces. La base de todo lo que Dios hace por nosotros es su amor perfecto, abundante, rico y puro. Dios es amor y el amor perfecto arroja todo temor. 1 Juan 4:18 dice, “En el amor no hay temor sino que el perfecto amor echa fuera el temor. Porque el temor conlleva castigo, y el que teme no ha sido perfeccionado en el amor.”

Por otro lado, el modus operandi del maligno, Satanás, está impregnado e impulsado por el miedo y la intimidación. El miedo es una fuerza extremadamente poderosa que a veces influye en cómo tomamos decisiones. La fe viene de la completa y absoluta confianza en el Dios vivo. Por lo tanto, el miedo se manifiesta en ausencia de fe. Entonces es obvio decir que debemos tratar de conocer mejor cómo vivir sin miedo a toda costa. De lo contrario, nos robará, nos esclavizará y finalmente nos destruirá.

La Biblia habla mucho sobre el miedo y cómo superarlo. En 2 Timoteo 1:7, se nos dice que si experimentamos temor, debemos reconocer de inmediato que no proviene de Dios. Satanás es el autor del miedo. Dios nos ayuda a combatir el miedo rechazándolo y, en cambio, aceptamos el poder, el amor y la mente sana que da para vencer el espíritu del temor.

Getty Images/iStockphoto | Vladimir NikulinEl miedo es impulsado por mentiras del enemigo de nuestra alma y por nuestra falta de conocimiento de la Palabra de Dios para resistir y permitir que la comprensión de Dios de todas las cosas guíe cada uno de nuestros pensamientos. Abrimos la puerta al miedo cuando las mentiras del enemigo son más fuertes en nuestra mente que la verdad de Dios. Cuando creemos que Jesús rompió la maldición y la cadena del pecado y la muerte por nosotros, nos liberamos de las cadenas del temor y la incertidumbre. “…de igual manera él participó también de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte (este es el diablo), y para librar a los que por el temor de la muerte estaban toda la vida condenados a esclavitud” (Hebreos 2:14-15). El temor más fuerte que tiene la gente es el miedo a la muerte. Si realmente crees en Jesús y aceptas que Jesús derrotó al diablo y recuperó las llaves de la muerte, el infierno y la tumba, no hay temor que pueda conquistarte de ninguna manera. Creerás que incluso cuando este cuerpo físico muera, continuarás viviendo por toda la eternidad, entonces no hay razón para temer a la muerte, ¿por qué deberías tener temor de cosa alguna?

Se nos dice en Mateo 10:28, “No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar al alma. Más bien, teman a aquel que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.” ¡El único al que debemos temer es a Dios! ¿Y qué exige el Señor de nosotros para no vivir en temor? Miqueas 6:8 contesta la pregunta de esta manera: ¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el SEÑOR? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios”.

“Pues no recibieron el espíritu de esclavitud para estar otra vez bajo el temor sino que recibieron el espíritu de adopción como hijos, en el cual clamamos: «¡Abba, Padre!»”.
(Romanos 8:15)