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El aborto, el 11 de septiembre, los judíos de Nueva York y el Holocausto que está delante de nuestros ojos

Gary DeMar | 25 de enero de 2019

(Godfather Politics) – Nueva York ha aprobado las leyes más parecidas al Holocausto en toda la historia. La nueva ley de derecho al aborto está redactada tan ambiguamente, que una mujer, por cualquier razón, puede exigir un aborto. Esto es, exigir que su bebé nonato sea muerto en cualquier momento de los nueve meses de embarazo.

Es una licencia para matar niños por nacer.

Para que quede claro, esto no es la aprobación de unos derechos de aborto, sino el permiso para cometer infanticidio y llamarlo de otra manera — un bebé de ocho libras puede sobrevivir fuera del útero con muy poca asistencia médica. Los procedimientos de aborto tardío son macabros y descriptivos: El Instituto Lozier informa que  «Los abortos realizados después de 20 semanas de gestación, cuando no son hechos por inducción del parto (que produce la muerte fetal por inmadurez) por lo común son realizados por procedimientos de dilatación y evacuación (legrado). Estas técnicas quirúrgicas particularmente macabras incluyen el aplastar, desmembrar y extraer un cuerpo fetal del útero de la mujer, unas pocas semanas antes, o incluso después, que el feto alcanza una etapa de desarrollo en que es potencialmente viable fuera de la madre». (Washington Examiner)

He aquí la ironía: Una de las torres de remplazo de las Torres Gemelas fue iluminada de rosado como celebración por el holocausto de los bebés. ¿Sabe usted que  hay un memorial en el Punto Cero que honra a los bebés nonatos que resultaron muertos junto con sus madres en el ataque terrorista? Casi 3000 personas resultaron muertas el 11 de septiembre. Eche un vistazo a este cuadro. El aborto es un gran productor de dinero para Nueva York.

Lo que sigue es de un artículo del Daily Beast del 11 de septiembre de 2018:

Con todo lo que la nación se ha dividido desde aquellos días de unidad que siguieron de inmediato al 11 de septiembre, los muertos siguen muertos y la obligación que nos dejaron permanece inmutable. 

El llamamiento para dar sentido a su pérdida se renueva cada conmemoración del aniversario, cuando sus nombres son leídos en voz alta, y diez de ellos son acompañados de una frase que sonó en el aire en el Punto Cero la mañana del martes.

“DEANNA LYNN GALANTE Y SU HIJO POR NACER.”

“LAUREN CATUZZI GRANDCOLAS Y SU HIJO POR NACER.

“JENNIFER L. HOWLEY Y SU HIJO POR NACER.

“HELEN CROSSIN KITTLE Y SU HIJO POR NACER.”

“VANESSA LANG Y SU HIJO POR NACER.

‘PATRICIA ANN CIMAROLI MASSARI Y SU HIJO POR NACER.

‘RENEE A. MAY Y SU HIJO POR NACER.

“SYLVIA SAN PIO RESTA Y SU HIJO POR NACER.”

“RAHMA SALIE Y SU HIJO POR NACER.

“DIANNE SINGER Y SU HIJO POR NACER.

Esos niños que nunca van a existir tendrían ahora 16 años, y la cantidad de vida que van a perder crece con cada año. El primero de esos años pudimos decirnos que, al menos, el mal al que nos enfrentamos había hecho brotar el bien en nosotros, comenzando por los policías y bomberos que corrieron hacia las torres que ardían.

Los comentarios anteriores son contundentes: «esos niños que nunca van a existir… la cantidad de vida que se han perdido» ¿Qué?

El gobernador Cuomo y sus sonrientes amantes del aborto dirán con toda seguridad: «Esas mujeres decidieron tener a sus hijos. Para ellas, eran “niños por nacer”. Lo que importa es la decisión. Hay mujeres que no consideran a sus “fetos” como niños, y aunque lo hicieran, es su decisión».

Es la decisión de una mujer lo que mantiene o rompe la vida de un niño nonato. La idea de «escoger» lo es todo. Un hombre escoge ser una mujer, o lo que sea, y «voilà!» ahora es una mujer.

El aborto es una forma de adoración a Moloc. Sí, el aborto es religión, un ritual de sacrificio de niños celebrado por hombres y mujeres.

Más de 2 millones de judíos viven en Nueva York. ¿No ven que un Holocausto está teniendo lugar delante mismo de sus ojos? «Nunca Más» ha sido el mantra permanente de los judíos de los tiempos actuales, con el recuerdo e imágenes del Holocausto aún frescas en sus mentes. Está sucediendo de nuevo.

En los  Estados Unidos, el judaísmo conservador, el judaísmo reconstruccionista, y el judaísmo reformado usualmente son parte de la Coalición Religiosa para la Opción Reproductiva. Las organizaciones ortodoxas como la Unión Ortodoxa y Agudas Yisrael han colaborado a veces con organizaciones pro-aborto cuando ha sido necesario asegurar que haya abortos disponibles para madres cuyas vidas estén en peligro por el feto.

Las encuestas de los judíos en los Estados Unidos informan que el 88% de los judíos americanos son pro-aborto.

Después tenemos a la Iglesia Católica.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, dice que es un católico practicante. Él asiste a la iglesia con su concubina, apoya el aborto por la libre y ha luchado por la legalización del matrimonio homosexual. ¿Dónde está el sacerdote de su parroquia? ¿Dónde está el obispo de su diócesis?

¿Cómo hemos llegado a esto? En primer lugar, los cristianos han abandonado la cultura y la política. Dicen que no es el ámbito de lo «espiritual» Se olvidan de que todo en la vida es espiritual.

Cuando Dios terminó de crear el mundo dijo que era «bueno en gran manera» (Génesis 1:31). Incluso después de la caída, la Biblia dice: «Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias;  porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado» (1 Timoteo 4:4-5).

En segundo lugar, los conservadores han abandonado los «asuntos sociales» a favor del dólar todopoderoso, la aceptación y el prestigio. John Hayward lo dice mejor que lo yo podría hacerlo:

Los pesos pesados académicos del conservadurismo pasivo están comenzando a pensar que la religión está en la práctica muerto como fuerza cultural, que las personas que se aferran a ella espantan a los muy buscados «moderados» y que las causas como la pro-vida son una inútil pérdida de su energía.

Por encima de todo, a ellos los anima el sueño de una mayoría moderada «socialmente liberal pero fiscalmente conservadora» que se vuelve quietamente hacia ellos y les otorga una victoria electoral. Se dicen a sí mismos que semejante mayoría silenciosa se esconde en cada grupo demográfico, en espera de las señales de activación adecuadas.

Los conservadores pasivos se asustan con facilidad de cualquier asunto que ellos piensen que va a perturbar el sueño de ese coloso socialmente liberal y fiscalmente conservador. Los astutos izquierdistas lo saben y le hacen el juego a ese temor conservador pasivo para manipularlos.

El problema fatal de esta estrategia es que la Izquierda no juega con esas reglas pasivas. Ella transforma activamente al electorado con el poder del Gobierno y la influencia cultural. No se preocupa por asustar a los moderados, los somete y conquista cuando redefine lo que es «normal».

La Izquierda ataca sin cesar porque no paga ningún precio por sus asaltos fracasados… porque no tiene ningún enemigo conservador activa que le haga pagar por ello. No hay más nadie en el terreno. Los conservadores pasivos meramente discuten cuánto terreno debería ganar la Izquierda en cada juego.

No se puede negociar con el Diablo ni creer que está dormido.