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Martin Luther King hijo, la Cárcel de Birmingham, y la Norma de Desobediencia Civil

Dr. Joel McDurmon | 21 de enero de 2019

(American Vision) – Uno de los aspectos menos reconocidos (al menos entre los conservadores modernos) de la defensa de los derechos civiles y la igualdad de justicia del Dr. Martin Luther King hijo, es cuán firme su desobediencia civil estaba arraigada en la doctrina clásica estadounidense y cristiana protestante, de la anulación y la interposición. En este sentido, [Martin Luther King hijo] aplicó nuevamente los puntos de vista de Madison y Jefferson, los cuales se derivaron de la teología cristiana.

En un artículo anterior, abordé cómo la Carta desde la cárcel de Birmingham, de King, es un ejemplo contemporáneo de reclamación de un necesario cambio social de base bíblica. Resalté la respuesta de King al fracaso de los “moderados” que temen el cambio hasta tal punto que los males inherentes al status quo nunca cambian. Este  conservadurismo no es bíblico. Escribí sobre cómo los cristianos en los comienzos de la era moderna rechazaron la “revolución” de Copérnico en la astronomía, llamándolo inclusive poseído y negándose incluso a mirar a través del telescopio. Añadí:

Esa es la falacia del conservadurismo secular. Es lo que sucede cuando confundimos lo que está establecido con lo que es por definición una verdad. Esto crea en nosotros un temor al cambio, el cual a su vez crea una oposición emocional estentórea al cambio, incluso si el cambio que se necesita es bíblico y piadoso.

Tenga la seguridad de que esta misma defensa sobrecogedora de lo que está establecido, tiene detrás una larga serie de abusos, así como un rastro de cadáveres. La mayoría de los cristianos conservadores “moderados” del tiempo de la esclavitud en Estados Unidos sabían que ésta no era correcta y así lo dijeron, pero no quisieron terminar rápido con ella porque temían que alterar el orden establecido daría lugar a mayores problemas, que permitir la esclavitud por el tiempo que durase.

Sin embargo, “el tiempo que durase” nunca fue especificado, y parece que nunca fue una prioridad especificarlo.

Nada había cambiado en 1963 cuando MLK hijo escribió su famosa carta desde la cárcel de Birmingham. Entre las gemas de esta significativa obra maestra, escribió lo siguiente:

Francamente, todavía no he participado en una campaña de acción directa que sea “oportuna” en opinión de quienes no han sufrido indebidamente la enfermedad de la segregación. Desde hace años escucho la palabra: “¡Espera!”. Ésta suena en el oído de cada negro con una familiaridad penetrante. Este “espera” ha significado ” casi siempre “nunca”. Debemos entender, como uno de nuestros distinguidos juristas, que “justicia que se demora demasiado, es justicia denegada”.

Hemos esperado durante más de 340 años por los derechos que nos otorgan la constitución y Dios. Las naciones de Asia y África se están moviendo a toda velocidad hacia la independencia política, pero nosotros todavía nos movemos a paso coche de caballos para ganar una taza de café en un mostrador de cafetería.

Lo que sigue a esto, en la carta de King, es el relato de muchas de las injusticias que enfrentaba la persona negra promedio, y de las que muchos blancos eran cómplices (activa o pasivamente) o indiferentes. Entonces, dice:

Llega un momento en el que la copa de la resiliencia se desborda, y los hombres ya no están dispuestos a sumergirse en el abismo de la desesperación. Espero, señores, que puedan entender nuestra impaciencia legítima e inevitable. Usted expresa una gran ansiedad por nuestra disposición a violar las leyes. Esto es ciertamente una preocupación legítima. Si tenemos en cuanta que tan diligentemente instamos a las personas a obedecer la decisión de la Corte Suprema de 1954, la cual prohíbe la segregación en las escuelas públicas, a primera vista puede parecer bastante paradójico que nosotros conscientemente quebrantemos las leyes.

De hecho, ¿por qué violar las leyes? Yo diría aquí que la única razón por la que esto significó un problema para algunas personas fue el prejuicio (no sólo racial, sino en general). Nos encanta romper (o imaginarnos la idea de romper) las leyes  que creemos injustas. También nos hacemos de la vista gorda ante las leyes o comportamientos injustos que nos favorecen. Aquí está la respuesta de King:

Bien pudiera preguntarse: “¿Cómo puedes abogar por romper algunas leyes y obedecer otras?”

La respuesta está en el hecho de que hay dos tipos de leyes: justas e injustas. Yo sería el primero en abogar por obedecer las leyes justas. Uno tiene no sólo la responsabilidad legal sino también la moral de obedecer leyes justas. Por el contrario, uno tiene la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas. Estoy de acuerdo con San Agustín en que “una ley injusta no es una ley en absoluto”.

¿Y cuál es el estándar por el cual determinamos si una ley es justa o injusta? King respondió:

Ahora, ¿cuál es la diferencia entre las dos? ¿Cómo se determina si una ley es justa o injusta? Una ley justa es un código hecho por el hombre que concuerda con la ley moral o la ley de Dios. Una ley injusta es un código que no está en armonía con la ley moral.

Como escribí en La restauración de los Estados Unidos un condado tras otro, cuando Madison y Jefferson apelaron a los poderes de los magistrados menores, ya sea durante la declaración de independencia o durante las controversias posteriores, lo hicieron movidos (aunque de manera imperfecta) por la doctrina bíblica de los magistrados inferiores. Madison dijo, siguiendo una opinión muy similar a la de King arriba mencionada, que estamos “obligados, a interponernos, para detener el progreso del mal”. Entienda esto: es un deber.

Esto es, exactamente, lo que mismo que King dijo: “uno tiene la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas”.

Por supuesto, yo no estaría de acuerdo con una buena cantidad de las que King pensó eran buenas leyes. En mi opinión, su visión posterior, o tal vez subyacente, de una síntesis entre comunismo y capitalismo fue una versión más del socialismo. No obstante, la idea de justicia equitativa fue ciertamente bíblica, y la idea general de aliviar la pobreza, si implementada bíblicamente, de cierto es también justa y es una responsabilidad moral.

Por tanto, este es un buen día, no sólo para insistir en lo que tuvo de positivo King, sino también para enfocarnos en la única norma que nos permite aseverarlo: la ley de Dios.

En este Día de Reconocimiento, reitero lo que dije en aquella publicación anterior:

Desafiaría a cada uno de mis lectores a sentarse alrededor de media hora y leer la Carta de MLK hijo. Si bien hay pocas cosas históricas y teológicas menores con las que difiero, es abrumadoramente un increíble trabajo en armonía con la Teonomía, la Reconstrucción Cristiana, la Interposición y la Anulación, la Desobediencia Civil, el Presuposicionalismo y el Postmilenialismo. Sí, lo leiste bien. Además, este hombre hizo y dijo estas cosas cuando era más difícil, cuando le costó todo.

El desafío es leer esa carta y luego preguntarse por qué la mayoría de los conservadores y de los cristianos conservadores del momento se opusieron con vehemencia.

Con este ejercicio, tal vez podamos tener una idea de cómo se ve y se siente el hecho de estar en el lado equivocado que se opone al cambio social, y cómo se ve también al mirar hacia atrás. Tal vez podamos darnos cuenta de que nuestra norma debe ser la Biblia, no un partido, ni una tradición, ni el sentimiento de nuestros (a veces vociferantes) amigos e incluso parientes.

Quizás podamos, a partir de la larga lista de injusticias cometidas y soportadas en nombre de la justicia, reconocer que permanecer en Cristo significa oposición a veces de ambos lados, mientras usted se sienta en la cárcel, literal o figurativamente. A veces, no hay una opción entre sangre o no sangre, sino entre el hecho de que la sangre esté en su cara o en sus manos.

Elijan este día por lo que vale la pena luchar, o a la que vale la pena oponerse, y con qué estándar lo hacen. Sin embargo, no elijan basados en un partido o en una tradición.  Vieron lo que los cristianos más comprometidos y conservadores de la época de King hicieron mientras pensaban, creían y proclamaban en voz alta que estaban defendiendo la justicia de Dios, cuando en realidad estaban provocando Su juicio. A veces pensamos que somos muy sensatos y, sin embargo, cometemos o toleramos muchos errores, cuando en realidad seguimos la presión de los hombres en lugar de la Palabra de Dios.