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Falsedades y mentiras que nos han dicho sobre la homosexualidad

REALity | noviembre de 2016

(REALity) – Aquellos que están instaurando nuestros llamados "valores" - tal como el pequeño pero poderoso grupo de académicos, los medios de comunicación y los activistas homosexuales- lo hacen intentado imponer mitos e ideas extrañas que no tienen basamento científico.

Estos mitos incluyen el hecho de que los homosexuales "nacen así", que no pueden cambiar y que deben ser aceptados por “quiénes son”. Aún más, los que afirman que tienen un género diferente a aquel con el que nacieron, es decir, los transexuales, que “sienten” que pertenecen a un género diferente al que tenían de nacimiento, deben ser aceptados como tales.

Se supone que el público debe dejar de lado su inteligencia y sentido común, y respetuosamente inclinarse colectivamente en obediencia a estas opiniones “expertas”. Dichas opiniones, sin embargo, son un completo y absoluto absurdo.

Instintivamente sabemos que no son auténticas o dignas de que creamos en ellas. Sin embargo, los creadores de mito intentan imponernos sus tonterías a través de la dura mano de la ley, alegando que es “discriminación” negarse a aceptar estos mitos como verdad. Las jurisdicciones que no obedecen sus decretos son castigadas económicamente, se prohíbe a los padres que protejan a sus hijos de las monstruosas leyes sobre los “baños” que les permiten a los varones usar duchas, casilleros y vestidores para hembras. Es todo un fraude basado en la propaganda y sin legitimidad científica.

Bombazos que hacen explotar los mitos

Sin embargo, han explotado dos bombas que han destrozado dichos mitos y los líderes de opinión aún no han controlado sus efectos.

La primera bomba fue un estudio sin precedentes publicado en The Journal - The New Atlantis (el 23 de agosto de 2016). The Journal es una conocida publicación de ciencia, tecnología y ética con sede en Washington D.C. Este artículo analizó la evidencia científica de las problemáticas LGBT publicadas hasta la fecha en revistas científicas.

El informe fue escrito por dos eminentes académicos. El Dr. Laurence Mayer, profesor de psiquiatría y estadística y bioestadística de la Universidad Estatal de Arizona, afirmó en el prefacio del estudio que ha testificado en docenas de procedimientos legales, federales y estatales, apoyando firmemente la igualdad y oponiéndose a la discriminación de la comunidad LGBT. Sin embargo, el Dr. Mayer afirmó que apoyaba sin reservas todas las oraciones de este informe, ya que se trata de ciencia y medicina. También dijo que estaba alarmado al enterarse durante la revisión de más de 500 artículos científicos, que la comunidad LGBT tiene una tasa desproporcionada de problemas de salud mental en comparación con la población en general.

El otro autor es el Dr. Paul McHugh, uno de los más notorios psiquiatras del mundo. McHugh fue psiquiatra en jefe del Hospital Johns Hopkins en Baltimore de 1975 a 2001. Estos científicos examinaron cientos de estudios de las ciencias biológicas, psicológicas y sociales, revisados ​​por pares, sobre orientación sexual e identidad de género. Sus conclusiones fueron las siguientes:

  • La creencia que la orientación sexual es una propiedad humana innata y biológicamente determinada - que las personas “nacen de esa manera”- no está respaldada por evidencia científica.
  • La creencia que la identidad de género es una propiedad humana innata y biológicamente determinada, independientemente del sexo biológico - por lo cual una persona puede ser ‘un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer’ o ‘una mujer atrapada en un cuerpo de hombre’ - no está respaldada por evidencia científica.
  •  Sólo una minoría de los niños que manifiestan pensamientos o conductas atípicas de género, seguirán manifestándolo durante la adolescencia o la adultez. No existe evidencia de que se debería alentar a estos niños a convertirse en personas transgénero, mucho menos a someterlos a tratamientos hormonales o cirugía.
  • Las personas no heterosexuales y transgénero tienen tasas más altas de problemas de salud mental (ansiedad, depresión, suicidio), así como problemas de conducta y sociales (abuso de sustancias, violencia de pareja), que el resto de la población. La discriminación por sí sola no explica esta disparidad.

La segunda bomba fue lanzada por una investigadora principal de la Asociación Americana de Psicología (APA), la activista lesbiana, Dra. Lisa Diamond, coautora y directora del ‘Manual APA’ de sexualidad y psicología, y una de las más respetadas miembro de la APA. Ella admitió que la orientación sexual era “fluida” y no inflexible. Al hacerlo, la Dr. Diamond confirmó que el mito de que “los homosexuales no pueden cambiar” es una teoría sin salida. Ella resumió los hallazgos relevantes en una conferencia en la Universidad de Cornell, afirmando que hoy día una abundante investigación ha establecido que la orientación sexual - incluyendo la atracción, el comportamiento y la identidad propia- es fluida tanto para los adolescentes como para los adultos de ambos sexos.

Su anuncio va en contra de la legislación en varios estados de EE. UU. y de Ontario, Canadá, los cuales prohíben la “terapia reparativa”, que busca ayudar a los pacientes que experimentan atracción por el mismo sexo.

También destruye el argumento de los activistas homosexuales que dicen que la orientación sexual es el “movimiento de los derechos civiles de nuestro tiempos”. Esto es un sinsentido. El deseo sexual se basa en algo más que la genética, éste incluye principalmente las relaciones, la cultura y otras experiencias de la persona, no la genética ni las hormonas prenatales.

Lo único que la ciencia realmente nos dice es que nacemos hombre o mujer.

Las mentiras e ideologías erradas y dañinas, especialmente aquellas que subestiman y ponen en peligro la vida de los niños, deben ser condenadas sin demora.

Claramente, las leyes sobre la orientación sexual y los transexuales deben ser reevaluados a la luz de las verdades que ahora se están exponiendo. No podemos perder más tiempo en tales necedades.

Reacción de los activistas homosexuales y los medios de comunicación

Los medios de comunicación ignoraron estos bombazos. Sin embargo, la Campaña de Derechos Humanos homosexual (por sus siglas en inglés: HRC), no estuvo dispuesta a permitirles afectar su prolongada existencia y los aproximadamente $49 millones que arrancan anualmente de donaciones, los cuales mantienen su lujosa sede en Washington DC. Más importante aún, no estuvo dispuesta a renunciar al tremendo poder e influencia que tiene sobre la sociedad, especialmente sobre los legisladores y los medios de comunicación.

La HRC reaccionó como lo hace normalmente cuando su poder está amenazado. Atacando, atacando y atacando. En esta ocasión, se lanzó sobre la yugular del New Atlantis Journal, que lo había desafiado al exponer los hechos reales sobre la homosexualidad. La HRC publicó una crítica a la investigación de la revista, la cual caracterizó a los Dres. Mayer y McHugh como promotores “Anti-Trans All-Stars” y “anti-LHBTR” que buscan “marginar” y burlarse de las personas. Acusaron a los autores de “declaraciones engañosas” intencionales e “interpretaciones tendenciosas”.

No obstante, los editores del New Atlantis Journal no estuvieron dispuestos a tolerar las tonterías de la HRC, las cuales eran simplemente mentiras y distorsiones. En una publicación especial titulada “Mentiras e intimidaciones de la Campaña por los Derechos Humanos” delinearon cómo la HRC había distorsionado la reciente publicación de la revista sobre la homosexualidad, afirmando en la introducción que “la mayor parte del documento de la HRC es un ejercicio de distorsión”. Luego abordó en detalle dichas distorsiones.

Podemos estar seguros, además, que la HRC está batallando tras bastidores para encontrar los investigadores correctos e ideológicamente adecuados para comenzar un estudio, financiado directamente por la HRC o aún más probable, por uno de los perros rabiosos corporativos que se encuentran en su perrera, para disputar el estudio del New Atlantis Journal y de la APA. Cuando se publique este nuevo estudio, probablemente dentro de un año, se hará una gran fanfarria y contará con una amplia cobertura de los medios. Será presentado como “La Verdad”. Sin embargo, será un fraude y un engaño basado ​​en una metodología defectuosa. ¿Cómo puede ser de otra manera cuando sus hallazgos están predeterminados? El estudio se llevará a cabo sólo con fines propagandísticos y será sencillamente un débil castillo de naipes. [Éste] deberá ser descartado por aquellos con algo de inteligencia y sentido común, sobre la base de que tal estudio es solamente un intento por parte de activistas homosexuales bien financiados de continuar su control sobre la sociedad.