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El Congreso de los Estados Unidos legisla la inmoralidad a nombre suyo

Timothy Buchanan | 25 de marzo de 2018

(barbwire.com) – Siempre que la gente justa quiere aprobar leyes que impidan o proscriban el pecado, la Izquierda política regurgita la misma vieja y cansona falacia. La mayoría de nosotros hemos escuchado, ad nauseam, el dicho liberal: «No se puede legislar la moral».

Aunque hay una dosis de verdad en esa afirmación, contiene una peligrosa digresión.

Es muy cierto que la legislación de por sí sola no puede cambiar el corazón humano ni prevenir un comportamiento pernicioso, pero puede servir como una disuasión útil frente al pecado destructor. El problema de una gran parte de nuestra sociedad es que ya no vemos al pecado como destructor. En vez de eso, nos engañamos a nosotros mismos y describimos al pecado con eufemismos justificadores como derecho a escoger o preferencias sexuales.

Si la moral no puede ser legislada, ¿puede serlo la inmoralidad? ¿No es el movimiento contra las armas de la Izquierda rabiosa un esfuerzo ostensible por hacer desaparecer con legislación los tiroteos de las escuelas? Si no lo es, entonces no tiene mérito. Si es así, entonces tenemos una admisión tácita de que la legislación puede detener la inmoralidad y el crimen.

La ley de gastos federales totales que acaba de aprobar el Congreso incluye otro préstamo de $500 millones al proveedor de abortos llamado engañosamente Paternidad Planificada. A pesar de diez años de promesas republicanas de terminar de darle dinero al principal proveedor de muerte y sufrimiento de la nación, los miembros del Congreso se aseguraron de que la cantidad de muertes siguiera aumentando. Hay muchos otros problemas en el presupuesto de gastos, pero la continuación del apoyo del aborto puede ser el más notorio.

Cada uno de los argumentos originales ofrecidos a la Corte Suprema de los EE.UU. durante el caso Roe contra Wade en 1973 para convencer al tribunal de que eliminara las prohibiciones estatales del aborto han sido barrios por la ciencia moderna y un razonamiento honesto. Ya no se puede decir con seriedad que la vida no comienza con la concepción, ni que un feto no es un ser aparte, único y distinguible de su madre. En los Estados Unidos persiste el aborto porque el liberalismo cultural ha hecho a nuestra sociedad moralmente débil y perezosa. El  liberalismo ha tenido el mismo efecto en la  Iglesia.

El Estado de Mississippi acaba de aprobar una ley que prohíbe el aborto en todo el Estado más allá de las 15 semanas. Ya se escuchan los alaridos de los partidarios del aborto que se levantan desde el lejano Sur. La prohibición del Estado de la Magnolia será condenada ciertamente por la ACLU y desafiada en las cortes. Eso es comprensible. El proceso legal provee una nueva oportunidad para invertir los desastrosos efectos de la decisión del caso Roe y acabar con la práctica de la Corte Suprema – que se prolonga ya 48 años-  de legislar la muerte de los inocentes.

La autoridad moral es una fuerza poderosa subutilizada en la política americana. Incluso el ala radical de izquierda del partido Demócrata se da cuenta de ese hecho, pero como los socio-comunistas están dedicados a su jolgorio de explotación carnalidad que ya dura medio siglo, los demócratas solo pueden ofrecer ideales falsos e irresponsables como la corrección política, la igualdad, la justicia y conceptos enjundiosos de los que es correcto hacer. Ahora, los republicanos han abandonado también la autoridad moral.

El liderazgo detesta el vacío, y el abandono de la enseñanza moral bíblica en la Iglesia ha permitido que moralistas seculares no calificados sustituyan la genuina integridad moral por excusas seudocientíficas. El resultado es un cieno pútrido de pecados groseros en el que está encallando la cultura americana. Lo absurdo de las causas marxistas es impresionante, El aborto, la perversión sexual y la inmigración ilegal son apenas unos pocos de los muchos asuntos. No tienen ninguna base  moral, ética ni lega sobre la cual descansar. Usar los fondos públicos para la industria del aborto le produce una angustia irreconciliable a cualquier hombre o mujer de bien, de la misma severidad que los Hechos Intolerables que condujeron a la Revolución Americana. Vale la pena pensar que podemos estar más cerca de lo que cualquiera puede imaginar de una guerra civil u otra revuelta contra un Gobierno injusto.

Muchos conservadores esperaban que el presidente Trump vetara la ley de gastos generales debido a las malignas provisiones que contenía. Él tuvo sus razones para firmarla y reconstruir las fuerzas armadas es una de sus prioridades declaradas. El presidente Trump ha prometido que nunca más va a firmar un paquete de gastos imprudente y dilapidador. Ahora debe quedar en evidencia que los republicanos del Congreso se han unido a los demócratas para legislar la inmoralidad.

Los líderes del Partido Republicano han demostrado que no tienen deseos de pararse firmes ante la cultura de muerte que representa Paternidad Planificada.

¿Quién firmaría una orden para ejecutar a una persona inocente? El Congreso ha puesto los nombres de 320 millones de americanos en la orden de ejecución de más de cien mil niños por nacer cuyo único delito era estar vivos.

Al aprobar la ley de gastos generales, han legislado inmoralidad y nos han hecho a todos nosotros cómplices.

La traición congresional ha credo una oportunidad única para que el Presidente Trump, la Iglesia y los ciudadanos privados se apoderen de la autoridad moral en los Estados Unidos, y se enfrenten a la matanza insensata de los inocentes.

Si alguna vez ha habido una causa por la cual los nobles estén prestos a luchar, esta es una.