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Violada a los 13, Kali escogió la vida, a pesar de la inmensa presión para que abortara a su hijo

Nancy Flanders | 22 de noviembre de 2017

(liveaction.org) – Cuando apenas tenía 13 años, Kali fue atacada por un extraño. La violación la dejó tan asustada y avergonzada que no le dijo a nadie lo que la había ocurrido. Luego de perder veinte libras y enfermarse por el estrés del ataque, descubrió que estaba embarazada y todo su mundo se trastornó de nuevo. Sin embargo, a pesar de la presión para que abortara a su hijo, se mantuvo firme en su decisión  de tenerlo y criarlo con sólo 14 años.

«Me desplomé cuando supe que estaba embarazada. Tenía 12 semanas» -le dijo a Live Action News-. «Tenía tres meses de gestación, así que faltaban tres meses para que mi familia se diera cuenta de que algo había ocurrido. Mi madre lloró y me dijo que todo iba a salir bien. Ella me apoyaba en todo. Yo estaba en el hospital vomitando cuando me di cuenta, y ella me miró y me dijo: «¿Sabes una cosa? Va a salir bien». Me dijo que me apoyaría en lo que yo decidiera. Ella siempre había estado en contra del aborto así que cuando le dijo que quería tenerlo lloró y me dijo que me iba a ayudar en cualquier forma que pudiera. Ella fue mi apoyo principal en todo ese proceso».

La madre y el padrastro de Kali fueron los únicos que en un principio apoyaron a Kali cuando escogió la vida. Los amigos y la familia la instaron a abortar, y cuando ella se negó, los rumores y las burlas comenzaron a abrumar su vida.

«Después que fui violada y todo el mundo se dio cuenta de que estaba embarazada, todos estuvieron en contra de ello» -explicó-. «Fui violada a los trece años. Todos decían: “Vas a arruinar tu vida. Estás cometiendo un error. Será mucho más fácil que te hagas un aborto. Eres demasiado joven”».

Su padre tuvo preocupación al principio porque su joven hija había quedado embarazada con una violación, pero después que vio a su nieto en el ultrasonido supo que su hija había tomado la decisión correcta. Sus hermanos estaban en shock y, aunque la apoyaron, estaban molestos porque ella no había acudido a ellos antes, para que la protegieran. En cuanto a sus amigos, Kali perdió a la mayoría.

«Yo tenía un amigo que me apoyó todo el tiempo. Los   demás echaron a correr rumores» -expresó-. «Dijeron que yo estaba acostándome con esa persona, y con aquella y con la otra. La misma murmuración se propagó- Es el bebé de un violador, yo era demasiado joven. Pintaron con spray “Ramera” en mi casa. El acoso se volvió realmente malo».

Hasta el personal médico  hizo comentarios inapropiados sobre su bebé, al decirle a Kali que iba a dar le un hijo a un violador.

«Yo les dije: “No, eso no tiene ninguna importancia para él”» -dijo Kali-. «”No tiene nada que ver con mi hijo. Él no escogió cómo iba a llegar aquí. Él no escogió al hombre que sería su donante de esperma”».

Sin embargo, Kali, quien en un tiempo se consideró pro-opción, había escuchado el latido del corazón de su hijo a las doce semanas de gestación y sabía que la vida del niño era un regalo. El escuchar aquel latido la ayudó a la vida sin vacilar. Dice que usó la condenación y el acoso como una motivación para demostrarles que estaban todos equivocados.

Kali y Smitlee recién nacido

«Ahora que me han llevado a tal situación, soy totalmente pro-vida. Una vez que usted escucha el latir del corazón del bebé, eso es un sentimiento indescriptible -dijo ella-. «Fue un tiempo cargado de emociones, pero eso [escoger la vida] honestamente, no fue una decisión tan difícil de tomar en ese momento. Eso es una vida. Para mí, el aborto es un asesinato, así que ahora estoy totalmente y por completo a favor de la vida, ahora que he pasado por una de las situaciones más horribles».

Con su madre a su lado en cada ultrasonido, Kali se mantuvo fuerte a lo largo de los tiempos difíciles durante el embarazo e incluso durante una cesárea de emergencia. Entró en parto nueve veces –tan temprano como a las 14 semanas—y tuvo que cambiar de obstetra tres veces a causa del pobre trato.

Durante los numerosos viajes al hospital para tratarse las contracciones prematuras, las enfermeras fueron irrespetuosas con respecto a la vida de su hijo. Le dijeron que su hijo se iba a morir si lo tenía demasiado joven y que ellas no lo podrían ayudar; que ella lo que tendría que hacer es cargarlo mientras se moría y que era normal, porque ella era demasiado joven. Se comportaron como si la muerte del niño no tuviera ningún impacto en ella.

«Una mujer que era comadrona, dijo: “Bueno, si pierdes este bebé, tú eres joven, no te va a afectar. Puedes tener otro”. Le dije que no estaba bien decir eso» -dice Kali.

A las 27 semanas, Kali rompió la fuente. Se quedó descansando en cama toda una semana antes de que naciera su hijo Smitlee, llamado así en honor al padrastro de Kali, Smitty y a su padre, Lee. Nació a sólo 28 semanas de gestación. Los médicos le hicieron una cesárea de emergencia luego que los latidos de SMitlee y Kali se redujeron.

Cuando Smitlee nació, respiraba por sí solo, pero necesitó la ayuda de un pulmón artificial y soporte de vida completo. Pasó cinco semanas en la unidad de cuidados intensivos neonatales y los médicos le dieron buenas probabilidades de supervivencia, pero le dijeron a Kali que su niño  corría el riesgo de sufrir un impedimento. No obstante, Smitlee les demostró que estaban equivocados. Ahora, de cuatro años de edad, está en un programa escolar de honor, en el cual asiste al preescolar la mitad del día y al kindergarten la otra mitad. Kali está orgullosa de decir que él ha pasado por todas las pruebas que los médicos le han hecho y que le va bien y está saludable.

Kali y Smitlee

Ahora con 19 años, Kali no lamenta haber escogido la vida. Sin embargo, cree que las leyes hay que cambiarlas para proteger a las víctimas de asalto sexual y a los niños que ellas producen. Su violador fue capturado, pero a fin de proteger a su hijo ella tuvo que permitir que el violador recibiera una sentencia más leve.

«Lo capturaron, y no fue solo a mí. Al parecer, había asaltado sexualmente a otras también, y las habían grabado en video. La policía fue a su casa en busca de drogas y vieron videos etiquetados, con cosas horrendas, y los miraron. Fue así como un oficial de policía tocó a mi puerta» -dice ella-. «Había un video de él atacándome y videos en los que él atacaba a otras jóvenes. Una de ellas salió embarazada y se hizo un aborto. Las otras dos no salieron embarazadas. Las leyes estatales son ridículas: el violador puede –si una va a corte y se hace una prueba de ADN- obtener derecho a visitas o a custodia compartida, y si usted no se hace la prueba de ADN, a él le dan una sentencia más corta».

Kali optó por soslayar la prueba de ADN, porque no quería que su violador tuviera jamás el derecho de siquiera estar cerca de su hijo. Su decisión implicó que a él ya lo liberaron de la prisión.

Kali ahora está viviendo sola y criando a Smitlee. Luego de graduarse con honores de la secundaria hace un año está en el instituto a tiempo completo, especializándose en justicia criminal y ciencias forenses. También trabaja a tiempo parcial en la compañía de su abuelo y durane dos años ha estado saliendo con un hombre que trabaja de oficial de penitenciaría. Kali tiene la esperanza de que todos los que la criticaron y acosaron abran sus ojos y se den cuenta de que el aborto no es una solución para las preñeces resultantes de violaciones.

Kali y Smitlee en el Halloween

«Trataría de decirles de una manera amable que yo se los había  dicho, y espero que hayan aprendido algo» -explica ella-. «Espero que mi historia les abra los ojos y se den cuenta de que no todo el mundo tiene que estar a favor del aborto en una situación trágica y que se den cuenta de la belleza que se oculta tras ella, que ese bebé era todo para mí. Eso es lo que le he dicho a todos: que estoy haciendo esto por él. Espero que cambien su manera de tratar a las personas. Espero que empiecen a mostrar más respeto a las mujeres y a guardarse sus comentarios negativos para sí mismos, porque realmente no se los necesita en ese tiempo de estrés».

Kali también desea que todas las mujeres que se enfrenten a un embarazo después de un ataque sexual – o a cualquier embarazo inesperado- confíen en sí mismas y que busquen ayuda.

«La ayuda está en dondequiera» -dice ella-. «Choices 4 Life – esa organización me ayudó mucho. No se callen las cosas. Eso es lo peor que pueden hacer y eso fue lo que yo hice. Si sus padres las atacan, hay una salida. Hayuna forma de hacerlo. Si no se lo callan se sentirán mucho mejor. Hubiera querido saberlo. […] No tengan miedo ni se sientan avergonzadas.

»No hay un regalo más grande en todo el mundo, no importa lo que los demás les digan» -continúa ella-. «No hay un regalo mejor que un bebé».