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¿Por qué millones de cristianos ignoran la política?

Gary DeMar | 29 de enero de 2016

(Gary DeMar) – Para empezar, aclaremos algunos detalles. Primero: no hay duda de que hay pocas diferencias entre los dos partidos principales. Con las dos Cámaras del Congreso dominadas por los Republicanos, uno pensaría que las supuestas diferencias se habrían manifestado y que el Partido Republicano habría luchado por los principios que, según ellos, los diferencias de los demócratas.

Esto conduce a la segunda observación: muchos cristianos creen que su voto no marca mucha diferencia, incluso cuando su candidato triunfa, pues sus votos son absorbidos por la mayoría del estáblishment  republicano, que diluye la efectividad de los constitucionalistas.

Tercero: están cansados de enviar gente al Congreso que prometen una cosa y después incumple esa promesa y ofrecen excusas políticas por los votos que ganan. Esto sucedió en mi distrito en Georgia. El representante Barry Loudemilk votó por el Proyecto de Ley de Apropiaciones Generales de 2000 páginas, aunque el mismo seguía asignando fondos a Planned Parenthood [Paternidad Planificada] en el orden de los $500 millones. Hay tanta cochinada en el Proyecto de Ley que un musulmán devoto no tocaría el papel en que esta impreso.

He aquí cómo uno que escribió una carta al editor ensalzó el voto de Loudemilk:

«Sin embargo, uno no puede vencer algo con nada, así que nuestra delegación usó el único medio que tenía [para que fueran aprobados unos asuntos específicos respecto a Georgia]: sus votos a favor o en contra del Proyecto de Ley de Apropiaciones Generales. Por suerte, el representante Loudemilk y la Delegación de Georgia priorizaron los intereses de su Estado y sus distritos, y las provisiones negativas fueron derrotadas como resultado directo de sus esfuerzos».1

Esto quiere decir que los más de 300 millones de personas en los otros 49 Estados (junto con las de Georgia) se verán oprimidas por una Ley de Apropiaciones de miles de millones de dólares porque la Delegación de Georgia quería eliminar algo que Alabama había introducido. En vez de votar por asuntos específicos en diferentes proyectos de ley, los colocan en un Proyecto de Apropiaciones Generales.

Loudemilk votó por el Proyecto porque «el nuevo Presidente de la Cámara había prometido llevar a votación los otros asuntos que Loudemilk quería que se incluyeran en el Proyecto de Ley», asuntos que todo el mundo sabía que Obama iba a vetar.

Cuarto: millones de cristianos carecen de información en asuntos como economía, educación y política exterior. Nunca se les han enseñado los principios fundamentales del sistema de libre empresa que está basado en la ley bíblica de «No hurtarás» (Éxodo 20:15), incluso aunque la mayoría e la gente piense que está bien hacerlo.

Quinto: están por último las afirmaciones teológicas antibíblicas

Nosotros tenemos solamente que anunciar el Evangelio (Pablo les decía a los ancianos de Éfeso que no había rehuido anunciarles «todo el consejo de Dios», Hechos 20:27), la política es sucia (¿qué cosa no lo es?); Jesús no se involucró en la política, ¿por qué habríamos de hacerlo nosotros? (Jesús tampoco se casó, ni tuvo hijos, ni se compró una casa); nuestra ciudadanía está en los cielos (eso no le impidió a Pablo esgrimir su ciudadanía romana en Hechos 22:25-29); hay una separación entre la Iglesia y el Estado (pero no entre Dios y el Gobierno); el reino de Jesús no es de este mundo (pero está por encima de este mundo); la política no es espiritual (entonces, ¿po qué la Biblia describe al magistrado como «ministro de Dios»); el diablo es el dios de este siglo (realmente se dice que es «el dios de este siglo», que llegaba a su fin en los días de Pablo); se supone que nosotros no debemos juzgar (debemos ser consecuentes y juzgar «con justo juicio», Juan 7:24); debemos dar al César lo que es del César (no vivimos gobernados por un César, sino por una Constitución, y podemos sacar y cambiar a personas que están en puestos públicos); los cristianos deben permanecer neutrales (la neutralidad es imposible); no podemos imponer nuestra moral a los demás (toda ley es la imposición del concepto de alguien sobre la moral); y estamos viviendo en los últimos días y Jesús viene pronto para arrebatar a Su Iglesia, así que ¿para qué pulir el metal de un barco que se está hundiendo? (¿cuántas veces hemos escuchado esta afirmación?).

Yo hablo de estas y otras confusiones con mayor detalle en mi libro Myths, Lies, and Half-Truths [Mitos, Mentiras y Verdades a Medias].