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Soy una pediatra. He aquí lo que hice cuando un niñito paciente mío dijo que era una niña.

Michelle Cretella | 11 de diciembre de 2017

(Daily Signal) – «¡Felicidades, es un varón!» o, «¡Felicidades, es una hembra!».

Después de ejercer la pediatría por más de 20 años, puedo decirles que así es como comenzaron muchas de mis relaciones con los pacientes. Nuestros cuerpos declaran nuestro sexo.

El sexo biológico no es asignado. El sexo es determinado en la concepción por nuestro ADN y queda estampado en cada célula de nuestro cuerpo. La sexualidad humana es binaria. Usted, o bien tiene un cromosoma Y normal y se desarrolla como macho, o no lo tiene y se desarrolla como hembra. Hay al menos 6 500 diferencias genéticas entre los hombres y las mujeres. Ni las hormonas ni la cirugía pueden cambiar esto.

Una identidad no es biológica; es psicológica. Tiene que ver con lo que usted piensa y siente. Los pensamientos y los sentimientos no están biológicamente grabados. Nuestros pensamientos y sentimientos pueden ser en la práctica correctos o incorrectos.

Si yo entro en la consulta de mi médico hoy y digo: «Hola, soy Margaret Thatcher», mi médico dirá que estoy alucinando y me recetará un antipsicótico. Pero, si en lugar de eso entro y digo: «Hola, yo soy un hombre», me dirá: «¡Felicidades, usted es transexual!».

Si yo le dijera: «Doctor, siento deseos de suicidarme porque me falta una pierna y estoy atrapada en un cuerpo normal, así que por favor, córteme la pierna», me darían un diagnóstico de desorden de integridad de la identidad corporal. Pero si entro en la consulta de ese médico y digo: «Soy un hombre, sáqueme un turno para una mastectomía doble», el médico me lo da. Vea: si usted quiere cortarse un brazo o una pierna, está mentalmente enfermo, pero si desea cortarse unos senos o un pene sanos, usted es un transexual.

Nadie nace transexual. Si la identidad sexual estuviera grabada en el cerebro antes del nacimiento, los gemelos idénticos tendrían la misma identidad sexual en el 100 por ciento de los casos. Sin embargo, no ocurre así.

Tuve un paciente al que llamaré Andy. Entre los 3 y los 5 años jugaba cada vez más con las niñas y con «juguetes de niñas» y decía que era una niña. Envié a Andy y sus padres al terapeuta. A veces, la enfermedad mental de un progenitor, o el abuso del niño son factores, pero con es más frecuente que el niño haya percibido erróneamente la dinámica familiar e interiorizado una creencia falsa.

En medio de una sesión, Andy dejó el camión de juguete, se aferró a una Barbie y dijo: « Mamá y Papá, ustedes no me quieren cuando soy un varón». Cuando Andy tenía 3 años, nació su hermanita de cuidados especiales, que requería muchas más atenciones de sus padres. Andy había percibido esto equivocadamente como «Mamá y Papá quieren a las niñas. Si quiero que me quieran, tengo que ser una niña». Con la terapia familiar, Andy se mejoró.

Si fuera hoy, a los padres de Andy les dirían: «Ese es el verdadero Andy. Tienen que asegurarse de que todo el mundo lo trate como una niña, porque si no, se va a suicidar».

Al acercarse Andy a la pubertad, los expertos le pondrían un tratamiento de bloqueadores de la pubertad, a fin de que pudiera seguir simulando ser hembra.

No importa que nunca hayamos probado los bloqueadores de la pubertad en niños biológicamente normales. No importa que los bloqueadores, cuando son usados para tratar el cáncer de la próstata en los hombres y los problemas ginecológicos en las mujeres, causen problemas con la memoria. No necesitamos probarlos. Necesitamos detener su desarrollo físico ahora o se suicidará.

Sólo que eso no es cierto. En lugar de ello,  cuando se les apoya con su sexo biológico a través de su pubertad natural, la vasta mayoría de los niños que tienen confusión con su sexo se mejoran. A pesar de eso, castramos químicamente a los niños con confusión de sexo con bloqueadores de la pubertad. Esterilizamos de manera permanente a muchos de ellos al añadir hormonas del sexo opuesto, lo cual además los pone en riesgo de contraer enfermedades coronarias, infartos, diabetes, cánceres, e incluso los mismos problemas emocionales que los expertos en género dicen estar tratando.

P.D.  Si una niña que insiste en ser un varón ha sido tratada con testosterona a diario durante un año, ya es aprobada para una mastectomía bilateral a los 18 años. Miren esto: la Asociación Americana de Pediatría publicó recientemente un informe que insta a los pediatras a advertir a los adolescentes que no se hagan tatuajes, porque son esencialmente permanentes y pueden causar cicatrices. Pero la misma AAP está al 110 por ciento a favor de que las niñas de 16 años se hagan mastectomías dobles, incluso sin el consentimiento de los padres, siempre que la muchacha insista en que es un hombre y haya estado tomando testosterona a diario durante un año.

Adoctrinar a los niños desde el preescolar con la mentira de que pueden estar atrapados en el cuerpo equivocado perturba los mismos cimientos de la exploración de la realidad por parte del niño. Si no pueden confiar en la realidad de sus cuerpos físicos, ¿en qué o en quién pueden confiar? La ideología transexual en las escuelas es un abuso psicológico, que con frecuencia conduce a la castración química, la esterilización y la mutilación quirúrgica.