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Los cristianos dejan atrás a la FEMA en ayudar a las víctimas del huracán

Cheryl K. Chumley | 15 de septiembre de 2017

Publicado con permiso de The Washington Times

Los grupos basados en la fe – en específico las organizaciones no lucrativas cristianas- han estado muy ocupados últimamente, suministrando más ayuda a las víctimas de los huracanes que incluso la FEMA, la agencia federal que se supone que corra a la escena de los desastres naturales, evalúe la situación y acelere el proceso recuperación y de reconstrucción.

Esto es un ejemplo: cuando existe la caridad, el gobierno no es necesario.

En este contexto, dijo el Daily Caller: «Los grupos de ayuda basados en la fe son responsables de haber provisto casi el 80 por ciento de la ayuda entregada hasta ahora a las comunidades con casas devastadas por los recientes huracanes».

El artículo citaba a USA Today, que publicó un titular: «Los grupos de fe suministran la mayor parte de la ayuda para recuperarse del desastre, en coordinación con la FEMA».

Imagínense eso. Cuando el desastre golpea, son los americanos -específicamente los americanos de fe- los primeros en dar una mano para proveer la mayor parte de la ayuda.

Como señaló USA Today, los Adventistas del Séptimo Día se hicieron cargo de proveer botellas de agua, pañales desechables, ropa y otras necesidades materiales.

El Comité de Ayuda de los Metodistas Unidos envió a equipos de trabajo post-desastre, para ayudar  con la limpieza, lo cual incluye todo, desde sacar el fango de las casas hasta ayudar a las víctimas a llenar sus modelos de reclamaciones al gobierno y las entidades de seguros. El Convoy de la Esperanza ayudó a alimentar a las masas, al arribar a la escena con camiones y más camiones de comida aun antes que Irma azotara. El Bolso del Samaritano, la organización del reverendo Franklin Graham, llevó de todo, desde alimentos hasta sierras portátiles. Después de la tormenta, el mismo grupo ayudaría a las víctimas a reconstruir sus casas.

Y aunque la FEMA está en el lugar también, son los grupos cristianos y las organizaciones de fe las que han tomado la iniciativa.

«La FEMA…  ellos han sido una gran bendición para nosotros, son una ayuda para nosotros» -dijo Luther Harrison, vicepresidente de los Ministerios de América del Norte del Bolso del Samaritano, en USA Today-. «Para el huracán Irma, la mayoría de nuestro equipo al otro lado de la frontera y la FEMA fueron vitales para ayudarnos a obtener la aprobación de la Aduana y llenar todos los papeles».

Quizás lo más crucial para la retirada de escombros es la fuerza laboral, algo que los grupos de fe proporcionan en abundancia. Los metodistas unidos, por ejemplo, tienen unos 20 000 voluntarios entrenados en todo el país, preparados para servir al primer aviso. Todo lo que necesitan es una llamada –todo lo que requieren es ser activados– y allí están ellos.

Hay un punto crítico que notar aquí y es como sigue: los tipos del Gobierno Grande hubieran creído que el Gobierno, y sólo el Gobierno, podía salvar a los ciudadanos de los desastres. Pero antes que el Gran Gobierno estaba la Ciudadanía.

Las personas que ponen a Dios primero, las personas que están comprometidas a servir a Jesús, las personas que están guiadas por una brújula moral que viene de arriba, son los verdaderos hacedores, estremecedores y movedores; los que ven una necesidad y responden.

 ¿Los tipos del Gran Gobierno? Esos ven una necesidad y llaman por teléfono a su representante. Piden una audiencia en un comité, una petición para hacer un estudio. Es solamente después que atraviesan un mar de pruebas y exámenes y llenan los modelos adecuados, que ellos responden.

La grandeza de los Estados Unidos estuvo, está y siempre estará arraigada en el hecho de que nuestros derechos proceden de Dios, no del Gobierno. Con ello viene una responsabilidad: que nos comportemos individualmente, como si creyéramos en Dios. Dicho sin rodeos: eso era lo que creían los Fundadores; así era como ellos preveían un gobierno moral y limitado que no diera forma, sino que estuviera al tanto por un rato. Felizmente, eso es lo que cree todavía una buena parte de la población de los Estados Unidos

Sin embargo, no debemos pasar por alto una lección más grande que se puede sacar de aquí. Si usted quiere  reducir el Gobierno y controlar la burocracia, tiene que hacer irrelevantes los servicios que provee el Gobierno. Y la forma de hacerlo es proveyéndolos de manera privada.

El camino hacia un Gobierno limitado pasa por una ciudadanía caritativa.