Categorías: Apologética y Teología

¿Todos los caminos conducen a Dios?

¿Qué religión es la correcta?

Shane Idleman | 27 de diciembre de 2016

(barbwire.com) – En las pasadas semanas hemos estado analizando las diferencias entre ciertos grupos religiosos. Las personas están preguntando: «Cómo usted sabe cuál religión es la correcta? ¿Quién es Ud. para decir lo que está bien y lo que está mal?» Yo no soy nadie; por favor, no me crea: mire en la Palabra de Dios para dar con la verdad. 

El camino de los romanos a la salvación ha sido de mucha utilidad durante este tipo de conversaciones. Emplea versículos del libro de los Romanos para explicar no sólo por qué necesitamos salvación, sino cómo una persona realmente se salva. Todos los caminos no conducen al cielo. «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella» (Palabras de Jesús en Mateo 7).

1. La primera señal en el Camino de los Romanos es Romanos 3:23: «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios». Romanos 3:10 añade: «No hay justo; ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios». Todos nosotros pecamos y nos quedamos cortos… nadie es inocente. La humildad reconoce que somos seres humanos falibles que hemos pecado contra Dios. Su Palabra es un cabo salvavidas para nuestra alma, un ancla para nuestras vidas; no es algo para discutir, alterar ni tergiversado. Nosotros no cambiamos a la verdad; la verdad nos cambia a nosotros.

2. La siguiente señal  habla de las consecuencias del pecado. Romanos 6:23 dice: «Porque la paga del pecado es muerte…». Este versículo no es muy popular en muchas iglesias, ni se predica desde muchos púlpitos. Decirles a los demás que el castigo por el pecado es la muerte eterna (separación de Dios) no es agradable, ni se vende bien, ni sabe bien, pero es poderoso. «Es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree»  (Romanos1:16). 

«Para convencer al mundo de la verdad del cristianismo, hay que convencerlo primero de pecado. Es sólo el pecado el que hace a Cristo inteligible.» (Andrew Murray, 1828 - 1917). En otras palabras: la sangre de Cristo derramada en la cruz sólo tiene sentido a la luz de las consecuencias del pecado. «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores» (1 Timoteo 1:15), pero muchos no desean mencionar al pecado, el arrepentimiento ni el juicio porque no son populares ni venden bien. No se dan cuenta de que las buenas nuevas de Jesucristo sólo se pueden comprender con las malas nuevas como telón de fondo.

La percepción falsa de Dios que tiene nuestra cultura es la de una bola cósmica de amor, o de un padre chocho que necesita desesperadamente que lo cuestionen. Desafortunadamente, las verdades difíciles a menudo son comprometidas, endulzadas o evitadas por completo con la esperanza de «no ofender». Como resultado, la Iglesia tiene una milla de ancho, pero apenas una pulgada de profundidad; el jucio nunca es mencionado; el arrepentimiento no es buscado, el pecado con frecuencia es excusado, y las vidas no cambian radicalmente. Eso deja a las personas confundidas y engañadas, porque creen en un cristianismo sin cruz que no se parece al llamado sobrio de Jesús al arrepentimiento. Cuando no proclamamos con fidelidad la Palabra de Dios, corremos el riesgo de «alentar el pecado» y «robar las palabras del Dios viviente» (ver Jeremías 23).

¡Tengan ánimo! Romanos 6:23 no termina ahí.. Añade: «mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro». Romanos 5:8 declara: «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros». Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido. Él murió por nosotros, ocupó nuestro lugar y pagó el precio de nuestro pecado. Hebreos 9:22 dice que «sin derramamiento de sangre no se hace remisión [de pecados]». Su sangre fue derramada por nuestros pecados. Deberíamos estar eternamente agradecidos. Jesús no es una opción. É les el camino, y la verdad, y la vida (Juan 14:6).

3. La siguiente señal se puede hallar en Romanos 10:9: «Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo». Así es como las personas realmente se salvan, se liberan y quedan libertadas de la esclavitud del pecado y de la muerte. Romanos 10:13 añade: «Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo».

Escuchamos hablar mucho del juicio de Dios y de lo que nos puede impedir ir al cielo, y es cierto, porque «el principio de la sabiduría es el temor del Señor» (Proverbios 1:7). Pro también necesitamos reflexionar en la bondad, el amor, la misericordia y la gracia de Dios. La pregunta importante que debe hacerse es cuál es la condición de su corazón… ¿ha tenido lugar un arrepentimiento y una creencia en Cristo como Señor y Salvador?

Jesús sanó mi quebranto y restauró mi v ida, y Él puede hacer  lo mismo por Ud. Si Ud. toma una sola cosa de este artículo espero que sea ésta: Hay un profundo anhelo dentro de nosotros que no puede satisfacerse hasta que reconocemos la necesidad que tenemos de un Salvador, nos arrepentimos de nuestros pecados y nos volvemos a Él. Aunque el camino por delante pueda ser incierto a veces,  el suelo sólido que tiene debajo nunca se moverá. No se trata de religión, sino de una relación. Lo único que importa es a Quién usted conoce.