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No Juzguéis al parecer significa No Ofendáis

Shane Idleman | 29 Noviembre de  2016

(barbwire.com) -  Los informes de noticias están presentando a atletas, actores y estrellas de la música pop famosos, a los que les preguntan sobre el aborto y el matrimonio homosexual. A menudo critican a los cristianos: «¿No dice la Biblia “No juzguéis”?, ¿quiénes son ustedes para decirle a la gente lo que puede y lo que no puede hacer?».

Desafortunadamente, la interpretación equivocada de ese texto de la Escritura es común en los medios y otros grupos que a menudo citan mal las palabras de Jesús en Mateo 7:1: «No juzguéis, para que no seáis juzgados». De forma irónica, pocos citan otro texto de la Escritura que también tiene que ver con el juzgar, Juan 7:24. Aquí Jesús insta a Sus seguidores a juzgar «con justo juicio».

A primera vista estos textos pueden parecer contradictorios, pero cuando prestamos atención al contexto y al verdadero sentido de «juzgar», vemos con claridad que no hay contradicción. Ese falso concepto de «juzgar» es un intento de torcer las Escrituras para dar apoyo a opiniones cuando, en realidad, los valores morales están diseñados para conformarse a las verdades escriturales. Las opiniones personales varían; la verdad, no. 

Tendemos a seleccionar y escoger ciertos versículos como si fueran opciones de un menú, pero no podemos escoger a los que nos gustan y desechar el resto. Yo lo comparo con alguien que pasa las páginas de mi primer libro, Qué funciona cuando las «dietas» no funcionan, y que lee: «Coma cualquier alimento que escoja». La oración completa dice: «Si usted sigue estos consejos, si se mantiene dentro de estos rangos, y evita estos alimentos, puede comer cualquier alimento que escoja». Leer y llevarse por fragmentos de información puede ser engañoso, podemos pasar por alto con facilidad lo que necesitamos.

Juzgar, en el contexto de Mateo 7:1, se refiere a la clase de juicio que un juez haría en un tribunal, igual que en Romanos 14:4: « ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno?». Un juez examina la evidencia y pronuncia un juicio. Nosotros no estamos en condiciones de hacer eso, no tenemos todos los elementos. Dios nos dice que le dejemos la justicia a Él, porque Él es el juez. En Juan 7:24, sin embargo, los cristianos deben juzgar o «cuestionar» las cosas que contradicen por las claras los principios de Dios. En 1 Corintios 2:15, el apóstol Pablo dice que los que son espirituales deben juzgar y discernir todas las cosas.

El famoso reformador Juan Calvino, al comentar sobre este tópico, dijo: «Estas palabras de Cristo no contienen una prohibición absoluta de juzgar, sino que están dirigidas a curar una enfermedad: la crítica».

Martin Luther King, hijo, expresó: «A la Iglesia hay que recordarle que no es el amo ni el     siervo del Estado, sino la conciencia del Estado». Servir de conciencia del pueblo ha sido una de las funciones primarias de la Iglesia desde su concepción. De acuerdo con las Escrituras, se nos ordena diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto, entre el bien y el mal, la verdad y el error, la luz y las tinieblas.

Tenemos que juzgar de acuerdo con la verdad, en especial los pastores. Para ayudar de verdad a la gente tenemos que predicar las verdades difíciles así como las gozosas; predicar de la cruz y de la nueva vida; predicar del infierno y predicar del cielo; predicar de la condenación y predicar de la salvación; predicar del pecado y predicar de la gracia; predicar de la ira y predicar del amor; predicar del juicio y predicar de la misericordia; predicar de la obediencia y predicar del perdón; predicar que Dios «es amor», pero no olvidar que Dios es justo. Es el amor de Dios el que nos impulsa a hablar de toda Su verdad. 

Con respecto a los asuntos morales que destruyen las vidas y deshonran a Dios, tenemos que juzgar («cuestionar») los comportamientos, decisiones y estilos de vida que conducen a las gentes en una dirección peligrosa, especialmente si esos asuntos van a convertirse en una costumbre social y van a ser aprobados legalmente.

En otro sentido, dentro de la propia Iglesia tenemos que juzgar, pero esto a veces es mal comprendido, y podemos convertirnos con facilidad en unos críticos equivocados…  la falta de reconocimiento de los distintos dones podría explicar esto.

Por ejemplo: muchos cristianos tienen diferentes ministerios, pero todos están bajo la cobertura del servicio cristiano. En cada uno de nosotros Dios crea variados deseos, talentos y niveles de interés. Si Dios ha llamado a un hombre a predicar Su Palabra, esa será su pasión. Si Dios ha llamado a un cristiano a hacer carrera política, esa será su pasión. Dios estableció el concepto del gobierno, por tanto, Él desea dirigentes piadosos que gobiernen de acuerdo con Sus normas. Si Dios ha llamado a un cristiano a concentrarse mayormente en la alimentación de los pobres, esa será su pasión. Si Dios ha llamado a un cristiano al campo misionero de África, esa será su pasión, y así sucesivamente.

Los problemas comienzan cuando no respetamos los diferentes dones. Por ejemplo: los que creen que los cristianos no deben mencionar tópicos controvertidos están en contradicción con los principios más básicos. De tiempo en tiempo Dios nos llama a hacer precisamente eso: a confrontar, a reprender y a desafiar. Le insto a que lea las palabras de Jesús a las siete iglesias en el libro del Apocalipsis, a los líderes religiosos de Sus días y a las ciudades que no se arrepintieron.

Los que han sido llamados a predicar, de forma muy parecida a los profetas de antaño, se enfrentarán al compromiso, condenarán las desviaciones sociales, y denunciarán con poder el pecado, con la esperanza de reconciliar al hombre con Dios; hablan la verdad en amor. Sin embargo, deberá motivarnos un espíritu de compasión y de comprensión, y no la crítica. A menudo no es lo que decimos, sino cómo lo decimos lo que marca la diferencia.

Admito que he fallado en esta área porque no he ejercido la gracia en los momentos oportunos. No debemos excusar al pecado a cambio de que nos toleren; extender la gracia no significa aprobar el comportamiento pecaminoso, pero sí quiere decir extender la compasión.