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Tres pasos para resolver la inmigración ilegal en los EE.UU. y la ciudadanía no es ninguno de ellos

Helen Raleigh | 17 de septiembre de 2016

(Townhall.com) – Qué hacer con los casi 11 millones de inmigrantes ilegales en este país es, sin duda, el punto caliente de la campaña en 2016 y lo más probable es que determine el resultado de esta elección presidencial. Los demócratas insisten en que la única manera de seguir adelante es concederles a los inmigrantes una vía para que se hagan ciudadanos. Esa es una solución simple pero falsa, porque no está respaldada por hechos históricos, aparte de que es lo que ha incentivado a los inmigrantes ilegales para estar aquí.

Veamos primero los hechos históricos. De acuerdo con el Centro de Investigaciones Pew, en los años 1990 sólo el 38% de los inmigrantes legales se naturalizó como ciudadanos de los EE.UU. Esa cantidad ha ido en aumento desde entonces. En 2011, el 56% de los inmigrantes legales en los EE.UU se hicieron ciudadanos naturalizados, pero el restante 44% (9.7 millones de inmigrantes legales) prefirió abstenerse de ser ciudadanos de los EE.UU., aunque eran elegibles. Los inmigrantes hispanos fueron el mayor grupo de inmigrantes, pero su tasa de naturalización fue solamente del 46%, mucho menor comparada con el 71% de todos los demás inmigrantes legales. Los inmigrantes legales procedentes de México tienen la más baja tasa de naturalización, con un 36%.

Estos datos muestran que, evidentemente, la ciudadanía no es algo de motivación para muchos inmigrantes, legales o ilegales. No es de sorprender que los anteriores esfuerzos para conceder un estatus migratorio legal a los inmigrantes ilegales no hayan podido detener el influjo de inmigrantes ilegales, según se había prometido. El ejemplo más claro fue la Ley de Reforma y Control de Inmigración, del presidente Reagan en 1986, que ofreció amnistía a tres millones de inmigrantes ilegales. La cantidad de ellos siguió en aumento desde que se aprobó la ley. Según Investigaciones Pew, la población no autorizada creció como promedio en medio millón al año entre 1990 y mediados de los 2000, con un pico de unos 12 millones en 2007.

Está claro como el agua que la ciudadanía no es un factor que motive a muchos inmigrantes ilegales y, por tanto, concederles una vía para que se hagan ciudadanos no es una solución. Adicionalmente, nuestro sistema de inmigración legal ya tiene un atraso masivo. Imagínese lo que sucedería si introdujéramos 11 millones de nuevas solicitudes en la tubería. No podemos seguir tratando de ayudar a los inmigrantes ilegales castigando a los inmigrantes legales.

Entonces ¿qué ha motivado a los inmigrantes ilegales? Dentro del estimado de 11.3 millones de inmigrantes ilegales en los EE..UU., 8.5 millones de ellos están en la fuerza laboral en el año 2014. Calculando el porcentaje, los inmigrantes ilegales son aproximadamente el 3.5% de la población de nuestra nación y alrededor del 5% de su fuerza laboral. Hay que señalar que los inmigrantes ilegales son una mayor proporción de la fuerza laboral que de la población total.

Aunque casi el 45% de los inmigrantes ilegales proceden de México, la proporción de mexicanos en los inmigrantes ilegales tuvo su máximo en 2007 y ha estado en declinación desde entonces. Ana González-Barrera, del Centro de Investigaciones Pew, estimó que había 140,000 mexicanos menos viviendo en los Estados Unidos en 2014 que en 2009, y que el flujo neto desde México hacia los EE.UU. es ahora negativo. Ella atribuía el declive a la recesión económica de los EE.UU. desde 2008 y a la mejoría simultánea de la economía mexicana.

Obviamente, muchos inmigrantes ilegales son migrantes económicos que viene aquí para encontrar un trabajo mejor y una vida mejor, pero no todos ellos desean quedarse en EE.UU. por el resto de sus vidas. Muchos ni hubieran traído a sus familias si hubieran podido viajar con seguridad desde los EE.UU. hasta sus países de origen y viceversa, sin preocupaciones de ser detenidos en la frontera.

La historia muestra que concederles visas temporales de trabajo a los inmigrantes económicos es la mejor forma de reducir los incentivos y la cantidad de  inmigrantes ilegales.

Cuando la Primera Guerra Mundial produjo una escasez de mano de obra en los EE.UU., luego que muchos hombres estadounidenses fueran reclutados por las Fuerzas Armadas del país, los gobiernos de los EE.UU. y México crearon un programa temporal para traer fuerza de trabajo agrícola mexicana a los EE.UU., el 4 de agosto de 1942. Al programa se le conoció oficialmente como el Programa de Fuerza Laboral Agrícola Mexicana, pero la mayoría de la gente lo conoce como el Programa Bracero (bracero significa «jornalero no calificado que trabaja en el campo»). El Programa Bracero no fue un programa de inmigración. Permitía a los mexicanos tener un trabajo agrícola temporal y, más tarde, trabajar en los ferrocarriles en los EE.UU. con estatus de no inmigrantes.

El programa duró hasta 1964. Entre 1942 y 1964 fueron firmados más de 4.6 millones de contratos de trabajo para braceros. Durante este período, la cantidad de inmigrantes ilegales se redujo en un 90%. No es difícil saber por qué. No había obstáculos legales para que los trabajadores mexicanos obtuvieran una v¡sa de trabajo, lo cual reducía grandemente el incentivo para cruzar la frontera de forma ilegal. Había pocos requisitos que tenían que cumplir los granjeros de los EE.UU. y, con un suministro garantizado de trabajadores legales, había una demanda limitada de trabajadores ilegales.

Por lo tanto, la solución a la inmigración ilegal que ya está en los Estados Unidos puede ser tan sencilla como estos tres pasos, sin que la concesión de la ciudadanía sea uno de ellos:

Paso 1. Los inmigrantes ilegales que puedan demostrar que están empleados actualmente recibirían visas de trabajo temporales después de pagar una multa. Una visa de trabajo permitirá al titular trabajar legalmente en los Estados Unidos, pagar impuestos sobre la renta y viajar desde y hacia los Estados Unidos sin limitaciones. Estos beneficios deberán satisfacer lo que busca la mayoría de los inmigrantes. Pero como una visa de trabajo no es una visa de inmigrante, los titulares serán considerados de todas formas residentes legales y por tanto no tendrán acceso a los beneficios o ayudas económicas federales. La visa de trabajo será válida por tres años y podrá renovarse mientras el solicitante esté empleado.

Paso 2. Si los inmigrantes ilegales han traído a sus familias,  deberán pagar una multa por sus familias también. Sus familiares, excluyendo a los niños nacidos aquí, recibirán visas temporales de visitantes. La duración de sus visas será la misma que la de la visa de trabajo, y podrán renovarlas mientras la visa de trabajo del miembro primario de la familia sea válida. Como una visa de visitante tampoco es una visa de inmigrante, esos titulares no tendrán acceso a los medios de ayuda económica federales. Si alguno de estos inmigrantes ilegales desea convertirse en residente legal permanente, tendrá que pasar el mismo proceso de solicitud que los demás inmigrantes legales.

Paso 3. Cualquier inmigrante ilegal que tenga antecedentes penales, incluyendo por crear una identidad falsa, o por usar un número fraudulento de Seguridad Social, será deportado inmediatamente y no será elegible para solicitar ninguna visa de los Estados Unidos durante cinco años.

Sabemos cómo resolver nuestros problemas con la inmigración ilegal. Estas ideas han venido dando vueltas durante muchos años. De lo que hemos carecido es de una voluntad política para hacer las cosas correctas y una persona que pueda enunciar estas soluciones de una manera sencilla y como un candidato que se gane el apoyo de la mayoría de los estadounidenses.