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El Common Core no prepara a los estudiantes para la Universidad

Mary Clare Reim | 14 de junio de 2016

(DailySignal.com) – Un informe publicado recientemente confirma  lo que los críticos del Common Core habían sospechado desde el inicio: los Estándares del Common Core no preparan adecuadamente a los estudiantes para los estudios al nivel universitario.

El informe de la ACT halla muchos defectos preocupantes en los Estándares del Common Core que han sido adoptados por la mayoría de los estados. Notablemente, el informe revela:

  • «Mientras que los maestros de secundaria pueden estar enfocados hacia la escritura basada en Fuentes [ensayos escritos sobre documentos basados en fuentes], como se hace hincapié en el Common Core, los instructores universitarios parecen valorar la capacidad de generar ideas correctas por encima de ciertos rasgos claves de la escritura basada en fuentes.
  • »Algunos maestros de enseñanza primaria elemental todavía siguen enseñando determinados tópicos de Matemáticas que se omiten de los estándares del Common Core, quizá basándose en las necesidades — reales o supuestas  — de los estudiantes que entran en sus aulas».
  • »Adicionalmente, muchos maestros de Matemáticas de los grados 4º - 7º informan que ellos incluyen determinados tópicos que son relevantes para el trabajo de curso de STEM [Matemática del grado 6 al 8] en sus programas de estudios de grados anteriores a los que aparecen en el Common Core».

Los maestros que deben ajustar sus programas de estudios para cumplir con las pruebas estatales en armonía con el Common Core se hallan ahora atados. Según halla el informe, las normas de matemáticas del Common Core no le dan adecuadamente al niño las habilidades necesarias para tener éxito en el aula, lo que obliga a los maestros a añadir material extra en su tiempo de instrucción limitado.

Adicionalmente, los maestros de Inglés en la preparatoria ahora deben hacer énfasis en materiales que dejan a los estudiantes deficientes en pensamientos originales y capacidades analíticas, según muchos profesores universitarios. Por ejemplo: sólo el 18 por ciento de los profesores universitarios encuestados calificaron a sus estudiantes como que estaban preparados para distinguir entre opinión, hecho y juicio razonado, una capacidad que se considera importante para el trabajo a nivel universitario.

Los estándares nacionales del tipo «unitalla» son inadecuados para los niños estadounidenses. Es casi imposible, y les hace un perjuicio a las futuras generaciones, exigir uniformidad y poner restricciones en el aula que asumen que hay una «práctica óptima».

Las capacidades únicas de cada niño requieren flexibilidad en los estilos de enseñanza y los programas de estudio. El Common Core limita la influencia de los padres en el programa de estudio de su hijo, lo que hace casi imposible que reciban una educación ajustada a sus necesidades. Desafortunadamente, este informe indica que, en el intento por crear estándares uniformes de aprovechamiento, Common Core no crea los fundamentos necesarios para preparara a los estudiantes que aspiran a  desarrollarse a nivel universitario.

Lindsey Burke y Jennifer Marshall, de la Fundación Heritage, predijeron las consecuencias involuntarias del Common Core ya en 2010:

No queda claro que unas normas nacionales vayan a lograr un objetivo de excelencia en lugar de la estandarización, de una tendencia uniforme a la mediocridad e información que es más útil a los burócratas que distribuyen el dinero que a los padres que están tratando de dirigir la educación de sus hijos.

La Educación no es mencionada en la Constitución de los EE.UU.; es esencialmente un asunto local y estatal. El Common Core impone la uniformidad al ingenioso sistema de federalismo de los Estados Unidos, el cual descentraliza el poder y permite políticas diferentes, pero bien ajustadas, para servir a las comunidades.

Sin embargo, iniciativas como el Common Core — y otros esfuerzos anteriores por establecer estándares y pruebas nacionales — refuerzan un desajuste del poder y los incentivos, al obligar a los estados a responder a las exigencias de los burócratas de Washington, Distrito Federal, en vez de responder a las necesidades de las familias.

La corrección de ese desajuste se producirá cuando se incluya en la educación la capacidad de escoger, desde el kindergarten hasta el grado 12º; cuando se asegure a cada niño el acceso a opciones como subsidios, créditos de impuestos por matrícula, becas y cuentas de ahorros para la educación, a fin de poder financiar las opciones educacionales que se ajusten a sus necesidades de aprendizaje únicas.

En vez de una mayor centralización, la cual apartará aún más a los padres del proceso de la toma de decisiones, los estados deberían salirse por completo del Common Core y trabajar para crear opciones para cada familia. La restauración del control parental es esencial para establecer estándares que sean realmente altos.