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La hipocresía ensangrentada de los especuladores de la violencia en Hollywood

Michelle Malkin | 29 de agosto de 2014

¿Te perdiste la última danza guerrera de la política correcta de Hollywood? Celebridades engreídas mostraron su solidaridad con Ferguson, Missouri, en el espectáculo por los MTV Video Music Awards esta semana. El rapero Common condujo la convocatoria, predicando sobre el impacto positivo de la música hip-hop en la sociedad como un "poderoso instrumento de cambio social" y de "verdad".

Las cámaras mostraron al rapero gangsta drogadicto Snoop Dogg inclinando la cabeza y haciendo intermitentemente un signo de la paz durante un "momento de silencio" para Ferguson. El presidente de MTV Stephen Friedman difundió anuncios de servicio público atiborrados de mensajes de justicia social. "Es un llamado a la acción a nuestro público de que tenemos que confrontar con nuestra propia cabeza nuestros prejuicios antes de que realmente podamos crear un cambio", pontificó Friedman.

Ahórrenme la basura y el trago de hipocresías.

Mientras estos bienhechores de Hollywood rechinaban sus brillantes dientes sobre la violencia en la comunidad negra, volteaban sus mejillas llenas de Restylane de la violencia repleta de balas idealizada por su propia industria.

La noche antes de la ceremonia de premiación, un hombre armado irrumpió en el club nocturno 1OAK en West Hollywood y disparó al magnate del rap Suge Knight seis veces. Sobrevivió.

No era la primera vez que Knight había sido objeto de aparente venganza. Y no era la primera vez que la escena de la fiesta VMA era sacudida por violentos disparos. En 2005, Knight recibió un disparo en una pre-fiesta VMA en Miami organizada por el rapero Kanye West. 

Knight, fundador del imperio Death Row Records y poseedor de una hoja de antecedentes penales de kilómetro y medio, según los informes, se niega a cooperar con la policía de Los Ángeles, la cual está investigando el papel de las infames pandillas callejeras rivales Bloods y Crips, en el crimen. La relación del reinado de terror criminal de Knight con Bloods, ha sido bien documentada por la policía y los aficionados del rap. Un punto climático lo constituye: la muerte a tiros aún no resuelta de los raperos Tupac Shakur y Biggie Smalls, que varios conocedores creen el ejecutivo discográfico ordenó.

El colega rapero matón Chris Brown (quien permanece en libertad condicional por golpear a su ex novia, la reina del pop Rihanna) estaba en la fiesta de West Hollywood la semana pasada, según los informes, lanzando señales de la pandilla Bloods. También en escena: el rapero gangsta y promotor de Bloods, The Game. 

Dato curioso: La última vez que "Game" salió en las noticias, había lanzado un álbum en el que se representaba a Jesús como un miembro de la pandilla Bloods - la imagen se completaba con cadenas de oro y la bandana roja característica de la banda Compton Piru Bloods.

Para no ser menos, el asociado de Crips, Snoop Dogg - el "artista" de cartelera de Death Row Records, con Dr. Dre antes de su pelea con Knight - cuenta con su propia historia viciosa de banda criminal que va desde posesión de drogas a asalto y múltiples cargos por posesión de armas de fuego. Y eso sin incluir un jurado que no se puso de acuerdo en un juicio por homicidio voluntario después que un miembro de la pandilla rival Crips, Phillip Woldermarian, fuera acribillado por disparos presuntamente provenientes de un coche en el que Snoop y dos compañeros de banda estaban en ese momento. 

Los liberales corporativos de Hollywood han ganado miles de millones de dólares con el rap duro, que promueve las pandillas, blandir armas, golpear a los policías y la misoginia. Los efectos corrosivos para la comunidad negra son incalculables. La grandilocuencia sobre Ferguson es una distracción conveniente y una hipocresía absoluta de los especuladores de la violencia.

Como es de esperar, MTV no llamó a un "momento de silencio" por el último tiroteo a Suge Knight. No hubo necesidad. Cuando se trata de asumir responsabilidades por fomentar la violencia entre los negros, los gangstas de Hollywood han adoptado un código sistemático de silencio.