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Lo que nos enseñan los programas de compra de armas de juguete sobre los liberales y la naturaleza humana

Gary DeMar | 13 de junio de 2013 

Una escuela primaria de California está ofreciendo un programa de compra de pistolas de juguete. Los genios liberales dicen que «jugar con pistolas de juguete, y decir “te voy a disparar” insensibiliza a los niños. Así que, cuando crezcan, les será más fácil usar un arma de verdad».

Así que ahora sabemos por qué los liberales quieren tomar más dinero de nosotros en la forma de impuestos. El dinero nos «insensibiliza» ante las necesidades de los pobres. Por tanto, mediante la intervención en los mercados y mayores impuestos, el gobierno fabrica más pobres.

Yo jugaba con armas de juguete cuando era niño, y cuando no tenía una, la hacía de madera. Nunca le he disparado a nadie. Cuando un arma de juguete no está disponible, los muchachitos hallarán un palo o usarán sus dedos para apuntar como si fuera un revólver. El asesinato es una cosa del corazón, no de las armas (Col. 2:21–23; Marcos 7:14–15). A las personas las matan de muchas maneras diferentes y por muchas razones. Una mujer de Georgia asesinó a dos maridos con anticongelante.

Enseñar a los niños la responsabilidad y practicarla nosotros mismos (seguridad con las armas) es el mejor remedio contra la violencia con armas. No está de más enseñar una visión del mundo que coloque a Dios en el centro de la toma de decisiones y opciones, y que reconozca que el asesinato ataca a la imagen de Dios (Génesis 9:6). Semejantes cosas no se permite que sean enseñadas hoy. 

Las sociedades que ponen a los niños en contacto con el vino a una temprana edad tienen menos problemas con el alcohol más tarde en la vida. Si usted les enseña a los niños a comer bien desde una edad temprana, la mayoría crecerá con esos hábitos saludables de alimentación. Esto no siempre es así, pero eso se debe a una naturaleza pecadora.

Si a los niños se les enseña desde pequeños a manipular un arma y se les muestran los efectos perjudiciales de las armas, por lo general crecerán con respeto al poder de las mismas.

Nada de esto quiere decir que no habrá nunca violencia, alcoholismo ni obesidad, pero ciertamente habrá menos. 

La teoría social liberal tiene una larga historia de empeorar las cosas. Cuando el gobierno se involucra en el mercado y los cambios sociales, siempre alguien sale perdiendo. Las transacciones económicas voluntarias son una experiencia de provecho mutuo entre el vendedor y el comprador. Los socialistas detestan esta realidad porque los deja fuera del proceso de transacción y reduce su poder político. 

Los liberales creen que si la economía es hecha igualitaria mediante la intervención y la planificación, todo el mundo será igual. Es cierto. Todo el mundo se volverá pobre por igual. Un microcosmos de esta política puede verse en Cuba. Las únicas personas que son prósperas son los dirigentes del gobierno, que tienen licencia para robar. Echen un vistazo a una foto de satélite de Corea del Norte y del Sur por la noche. 

Los intervencionistas creen también que si reparten condones y crean programas de subsidio para las muchachas, los niños nacidos fuera del matrimonio serán cosa del pasado. ¿Pregúntenme cómo esos programas intervencionistas están funcionando en todo el país? Echemos un vistazo a Richmond, Virginia:

First Things First [«Las primeras cosas, primero»] una organización dedicada a que los padres se involucren en las vidas de los niños, informa que el 60 por ciento de todas las familias de la ciudad de Richmond son hogares de un solo progenitor. Entre la población afroamericana, la cifra salta a un 86 por ciento, una cantidad que excede al promedio nacional.

Los liberales sensibleros dicen que si el gobierno se inmiscuye, las personas se harán responsables de sus vidas y de las de los demás. No hay que pagar ningún precio por la estupidez si siempre hay alguien dispuesto a sacar de apuros a los idiotas.

Vimos los desastrosos resultados económicos con los programas de préstamos para viviendas de Fannie Mae [Asociación Federal Nacional Hipotecaria] y Freddie Mac [Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios]. Con el Tío Sam disponible para pagar los préstamos morosos, los prestadores estuvieron prestos a dar su dinero a cualquiera que firmara una nota de hipoteca. No era necesario tener un trabajo ni un flujo de ingresos. 

Cuando los bancos y otras instituciones prestamistas eran responsables por las malas hipotecas, eran mucho más cautelosos. Fue la intervención del gobierno lo que forzó a los bancos a conceder hipotecas a gente que no tenían respaldo económico para obtener una.

Hay un principio económico predecible: mientras más pague usted por algo, más recibirá. Si le paga a la gente por ser irresponsable, obtendrá más irresponsabilidad.

La suposición es que si los muchachos no juegan con armas de juguete no jugarán con armas de verdad. Esto es pura tontería.

«Que un grupo de niños jueguen a los ladrones y los policías, o a los vaqueros y los indios es parte normal de crecimiento»  -dijo a Daily Review Yih-Chau Chang, vocero del grupo de defensa del derecho a portar armas Responsible Citizens of California. «Aunque las intenciones son obviamente buenas por parte de la administración escolar, eso realmente no educa a los niños sobre las armas ni la seguridad con las armas».

Hubo un tiempo en que la violencia estaba confinada a las bandas criminales, y de nuevo con la intervención del gobierno como catalizadora (p. ej.: la Prohibición).

He aquí lo que yo propongo: Recoger todas las armas de juguete que se pueda, tomar el dinero, compra una de verdad y enseñar a sus hijos cómo usarla y a tratarla con respeto. Con el poder viene la responsabilidad. Mientras más rápido un niño aprenda esta verdad, más pronto se orientará bien en el mundo.