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Las cifras que se ocultan detrás de la disminución de la tasa de desempleo de los Estados Unidos

Kevin Glass | 1 de septiembre de 2013

[TASA DE DESEMPLEO] [EMPLEOS GENERADOS MENSUALMENTE]

La tasa de desempleo se ha ido reduciendo en los últimos meses –de manera lenta, pero segura– y la economía ha resultado ser más resistente que lo predicho después que las reducciones automáticas de presupuesto han entrado en vigor. Esto puede disimular problemas subyacentes de la economía, lo que la hace parecer mejor de lo que está en realidad.

El Buró de Estadísticas Laborales mantiene datos sobre la tasa de participación de la fuerza laboral, la relación de la fuerza laboral total con el total de población estadounidense en edad laboral. Desde la crisis económica, la tasa de participación ha descendido del 66.4% al 63.4%.

[ÍNDICE DE LA PARTICIPACIÓN DE LA FUERZA LABORAL 2007-2013]

Como dice Emily Hulsey, en la IJ Review:

El New York Times informó que el cambio podría deberse, más específicamente, a «el aumento de trabajadores incapacitados». Hoy, una cifra récord de 8.7 millones de estadounidenses reciben beneficios por discapacidad, y eso es más que la población de la ciudad de Nueva York. Sin embargo, el aspecto más perturbador y la variable más volátil de esto es la cantidad sin precedentes de adultos jóvenes que desisten de trabajar y solicitan ayuda del gobierno.

Sorpresivamente, esta situación no se debe a la falta de trabajos; más bien los Baby Boomers [generación de 1943-1964] y los Mileniales [generación de 1977-1988] están experimentando un déficit de habilidades. Es decir, las habilidades que exigen los empleadores no se corresponden con las habilidades que poseen los desempleados de hoy. Por ejemplo, en sus búsquedas de trabajo, muchos graduados de colegio están encontrando que los trabajos de nivel inicial requieren sólo un diploma de secundaria. Una gran cantidad de Baby Boomers no pueden encontrar trabajo en sus respectivos campos, y los empleadores los consideran demasiado cercanos a la edad de retiro para invertir en mucho entrenamiento ni capacitación.

La disminución de la fuerza laboral está motivada por algo más que los cambios demográficos. Hay problemas más profundos obrando en la economía. Sin embargo, es más que una falta de coincidencia en las habilidades. Una cifra récord de americanos han solicitado pagos federales por discapacidad. No es necesariamente a causa del fraude –un estudio halló que los fraudes no eran particularmente proporcionales a los ciclos del negocio– sino que una economía en problemas hace que personas que de otra forma tendrían trabajo soliciten la ayuda de discapacidad. Hay dos aspectos preocupantes aquí: el programa federal de discapacidad es caro, y una vez que un trabajador entra en discapacidad, no es probable que vuelva a pertenecer a la fuerza laboral. El Wall Street Journal explica:

Las reglamentaciones federales de discapacidad permiten que un trabajador reciba beneficios solamente si tiene una «inutilización» que le impide trabajar. Pero Mr. Rothstein señala que la capacidad de trabajar no es necesariamente independiente del mercado laboral.

Un trabajador de la construcción que se lastime la espalda, por ejemplo, podría obtener un trabajo de escritorio durante tiempos económicos buenos; cuando el desempleo es alto, sin embargo, lograr un trabajo así puede ser mucho más difícil, así que una persona con discapacidad que pierde su trabajo podría muy bien tener dificultades para hallar uno nuevo.

Mr. Rothstein dice que sus hallazgos sugieren que «realmente lo que ocurre es que hay personas que están discapacitadas y que en un buen mercado laboral podrían encontrar trabajo; pero en un mercado difícil, no».

Sólo porque la gente no esté engañando al sistema eso no significa que el aumento de discapacidades no sea una preocupación. La investigación económica ha hallado que el sistema de discapacidad es una vía de un solo sentido. Una vez que las personas empiezan a recibir beneficios, rara vez regresan al trabajo.

Así que, aunque la economía ha aparentado ser resistente durante este verano, no es cierto que no haya que preocuparse por nada, ni que una recuperación milagrosa esté a la vuelta de la esquina. Hay factores a largo plazo que influyen aquí –algunos de ellos estructurales– lo que quiere decir que estamos todavía lejos de un empleo total.