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La verdad sobe la verdad absoluta: una réplica concisa a la filosofía de las «calcomanías»

Ted Wright

Todos hemos leído esas calcomanías en las defensas de los carros que nos dicen «Cuestione la realidad» pero al mismo tiempo quieren que tomemos en serio lo que dicen ellas. Algunas incluso instan a las diversas religiones del mundo a «Coexistir»; religiones que presentan afirmaciones de la verdad que son completamente contradictorias. He leído incluso una calcomanía que me instaba: «Cuestiona la autoridad». Asumo que debo cuestionar a toda autoridad menos a la de los «dioses de las calcomanías». A menudo me he preguntado si, cuando esa persona es detenida por un agente de la policía, ella sigue su propio consejo. Pero alguien podría decir: «¡Relájate, hombre! ¡Es solo una calcomanía! ¡La intención es ser graciosa!». Mi respuesta es: «¡Sí! ¡Ciertamente que es una broma! ¡Pero la broma es contra ellos mismos!». 

Desafortunadamente, una forma de pensar chapucera domina hoy nuestra cultura y no es motivo de risas. ¡Las ideas tienen consecuencias enormes! Lo que pensamos y cómo lo pensamos es importante. Eso es contrario a lo que muchas personas creen hoy en día. Quizás usted haya escuchado una o más de las siguientes expresiones o frases acuñadas:

  • «Eso es cierto para tí, pero no para mí.»
  • «Toda verdad es relativa. Nadie tiene la verdad en la mano.»
  • «La verdad es relativa a la cultura de uno.»
  • «¿Quién eres tú para juzgar?»
  • «¿Quién eres tú para decir que tu religión es verdadera, y que todas las demás son falsas?»
  • «¿Por qué eres intolerante con las creencias de otros?»

En este artículo intentaré darle una respuesta concisa al relativismo en sus diversas formas, a la creencia de que no hay nada parecido a una verdad absoluta.

Nos haremos cuatro preguntas importantes:

  1. ¿Se contradice a sí mismo el relativismo?
  2. ¿Se aplican las leyes de la lógica a toda la realidad?
  3. ¿Toda filosofía debe empezar con una duda?
  4. ¿Las palabras expresan la verdad sobre las cosas reales?

1. ¿Se contradice a sí mismo el relativismo?

Sí.

Si alguien hace una afirmación que se contradice a sí misma, eso sencillamente quiere decir que por lógica no puede ser cierta. A no puede ser al mismo tiempo y en el mismo sentido A y Lo que no es A. No hay término medio. Eso procede de una ley de la lógica llamada la “Ley de la No-contradicción”. Una declaración que se contradice a sí misma sería: «No puedo escribir ni una palabra en español”. Obviamente, esa afirmación es falsa, porque acabo de escribir una oración en español. Otras afirmaciones como “Yo no existo” o “El relativismo es cierto para todo el mundo” no pueden ser ciertas porque, si son ciertas, entonces son falsas. Son afirmaciones que se contradicen a sí mismas. La mayoría de los relativistas creen que el relativismo es válido para todo el mundo, menos para ellos. Pero repito, si eso es cierto, entonces es falso. 

En resumen, las pretensiones del relativismo se contradicen y son falsas, y por tanto deben ser rechazadas en base a la lógica. La verdad es lo que corresponde a lo real (a la realidad).

Una buena forma de comprobar las afirmaciones o declaraciones es dar la vuelta al revés a las mismas.

Toda verdad es relativa. ¿Es ESO cierto?

¡No debes juzgar a las personas! ¡Estás siendo intolerante! - ¿Es ESO un juicio, lo que acabas de hacer? ¿Fuiste tolerante con mi posición?

Cuestiona la realidad - ¿Debo cuestionar entonces esta afirmación?

2. ¿Se aplican las leyes de la lógica a toda la realidad, o sólo a una parte de ella?

Otro aspecto de la ley de la no contradicción es algo llamado la ley de la identidad, o para decirlo de otra forma, cualquier cosa que sea real es real  o, cualquier cosa que no sea real no es real. Esto parece sentido común, ¡y lo es! Las leyes de la lógica no fueron inventadas, ¡fueron descubiertas! Son universales (se aplican a toda la realidad), no tiene tiempo (son ciertas sin importar en qué siglo estemos), son inmutables y son ciertas (como las leyes de la matemática: 2 + 2 siempre = 4).

La presunción básica aquí es que cualquier cosa que sea real es lógica, así que la respuesta es sí, las leyes de la lógica se aplican a TODA la realidad (¡a todo lo que sea real!).

Si es real, entonces las leyes de la lógica se aplican y nos ayudan a descubrirla.

3. ¿Toda  filosofía debe empezar con una duda?

Algunos de los más grandes filósofos que han existido (Sócrates y Descartes) comenzaron con la duda, así que ¿eso no quiere decir que el escepticismo y la duda sean los mejores medios para llegar al conocimiento de la verdad?

Aunque es cierto que Sócrates usó su famoso método de «cuestionar», nunca practicó la duda metódica universal como lo hizo Descartes. Si practicáramos la duda universal en todas las cosas (como lo hizo Descartes en su «Discurso del Método») entonces, ¿por qué no dudaríamos de nuestras dudas? Para dudar debe haber algo ahí para que podamos dudarlo. 

Fue Aristóteles el que dijo que la filosofía debía comenzar con «me pregunto» y que todos los hombres deseaban «conocer» y no «dudar». 

La duda universal nos deja solamente el escepticismo y es realmente contradictoria de sí misma (ver el #1 arriba).

4. ¿Dicen las palabras la verdad sobre las cosas reales?

La pregunta final que responderemos brevemente aquí es si las palabras expresan adecuadamente la verdad y lo que eso significa para nuestra búsqueda de la misma.

Una de las teorías predominantes del postmodernismo que da vueltas por ahí hoy es el deconstruccionismo, que dice básicamente que las palabras no pueden describir de manera adecuada la realidad (las cosas reales); que el lenguaje está limitado por la cultura de uno, por la raza, etc.; o que el lenguaje (las palabras) se usan solamente para obtener poder sobre otras personas o grupos (por vía de la Voluntad de Poder, de Friedrich Nietzsche). 

Sin embargo, eso es escepticismo en su forma más extrema. El escepticismo básico dice: «No conozco la verdad», mientras que el deconstruccionismo dice: «No tengo la capacidad de conocer la verdad». 

Podemos contestarle a este escepticismo radical con unas pocas observaciones y críticas. Primero: cualquier filósofo u otra persona que escriba un libro en el que nos diga que el lenguaje es inadecuado ¡está violando las reglas de su misma filosofía! ¿Por qué habríamos de leerlo si no podemos confiar en lo que escribe, pues sus palabras no expresan la realidad, están limitadas por la cultura del autor y están destinadas solamente a obtener poder sobre mí? Parece que la única excepción a la filosofía del deconstruccionismo son los propios filósofos deconstruccionistas. Si nosotros sencillamente aplicamos sus métodos a su filosofía (y libros) entonces descubriremos que son contradictorios de sí mismos y por lo tanto, falsos. 

Todo discurso y debate racional asume las leyes de la lógica (la ley de la no contradicción y la ley de la identidad) y que las palabras pueden transmitir la verdad acerca de la realidad (significado). Si abandonamos estos principios, o si los negamos, entonces no tendríamos nada de qué hablar; no tendríamos nada que debatir. Sencillamente nos quedamos callados.

Vivimos hoy en una cultura que es muy escéptica de cualquier pretensión de verdad absoluta, sea religiosa, filosófica o de otra clase. Pero esa misma cultura es hipócrita cuandno se trata de otros que están criticando sus puntos de vista preferidos sobre la tolerancia, el relativismo y el pluralismo.

Las afirmaciones filosóficas y religiosas (sea en lenguaje escrito u oral) que pretende ser ciertas, están sujetas a las leyes de la lógica y por tanto, a la crítica. Si alguien no desea o no le gusta que sus puntos de vista sean criticados o cuestionados, entonces no debería hacer afirmaciones que puedan ser evaluadas con la razón.

La Verdad está allá afuera; es la verdad sobre la realidad (sobre lo que es real). Podemos conocerla y podemos transmitirla.