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¿Por qué no tratar al matrimonio como una corrida de pruebas?

Kellie Fiedorek | 20 de agosto de 2013

Durante décadas, el matrimonio ha estado bajo ataque desde todos los ángulos. Algunos de esos ataques han sido sutiles –como cuando las leyes sobre el divorcio fueron relajadas y se hizo más fácil dejar al cónyuge– mientras que otros son más obvios, como cuando los activistas pugnan por redefinir al matrimonio.

Y ahora, a raíz de las recientes decisiones de la Corte Suprema que hacen más presión aún sobre la institución del matrimonio, la National Public Radio está vendiendo la idea de que las parejas «arrienden» su matrimonio antes de comprarlo.

La NPR dice que las tasas de divorcio han disminuido, pero que «persiste el hecho» de que el matrimonio todavía tiene problemas. Por esa razón «casi todo el mundo, desde los legisladores, hasta los consejeros, los políticos [y] los sacerdotes, ha dado sugerencias de cómo podemos solucionar este problema.»

Esta idea no es nada nueva, por supuesto. Los legisladores de Alemania estuvieron discutiendo eso hace unos pocos años.

La idea es que «las parejas firmen arriendos de matrimonio antes de ir al altar». Esos llamados «arriendos matrimoniales» darían a las parejas «la opción de renovar el arriendo o terminar la unión después de transcurrido un tiempo determinado».

Los partidarios de esto describen el término «arriendo matrimonial» como una mezcla de las palabras «arriendo» y «matrimonio». En teoría, las personas se comprometen a una unión provisional por un período de tiempo: 1 año, 2 años, 5 años, 10 años, etc.

Cuando termina el plazo por el cual se ha concertado la unión, los individuos que hicieron el contrato pueden renovarlo o darlo por terminado. 

Es muy parecido a un acuerdo de arriendo con opción de compra que se hace con una mueblería. Usted se lleva una butaca de color verde porque su casa está llena de tonos color tierra, pero si decide que necesita un cambio de pintura, no hay problema. Apenas termine su arriendo podrá cambiar su sofá verde por otro que se ajuste mejor a su nuevo esquema de colores.

Llamado de atención: la decisión de casarse no es como ninguna otra decisión; no es un compromiso temporal. Los intentos de hacerla temporal sólo conducirán a un mayor pisoteo del «hasta que la muerte nos separe».

Por ejemplo: una vez que nos acostumbremos a un compromiso de un año (que podemos abandonar cuando termine el contrato), no pasará mucho tiempo antes que empecemos a buscar períodos de compromiso más cortos, quizás más parecidos a una corrida de pruebas extendida con la que empieza un contrato de alquiler.

La televisión está llena de anuncios en que los vendedores de autos ofrecen «corridas de pruebas extendidas», de manera que usted puede estar seguro de que está obteniendo el carro adecuado. Bajo los términos de esos acuerdos a corto plazo, un comprador de autos podría probar tres o cuatro autos diferentes durante el mismo período de un año, mientras que un comprador de muebles está limitado a un sofá verde durante todo el tiempo.

¿En esto es en lo que se ha convertido el matrimonio? ¿Se ha reducido a un acuerdo de alquiler o a una corrida de prueba extendida?

¿Qué se ha hecho de las palabras «En las buenas y en las malas»?

El matrimonio en sí no ha cambiado; sigue siendo la relación en que un hombre y una mujer prometen ser fieles el uno al otro, y amar y sacrificarse el uno por el otro… hasta la muerte. Y cuando ambos cónyuges se mantienen comprometidos con la relación y resisten juntos las tormentas y las calmas, la institución funciona.

Por tanto, el matrimonio no ha fallado, pero nuestro compromiso con lo que es el matrimonio sí ha fallado a menudo. Más bien somos nosotros, como individuos y como parejas casadas, los que necesitamos que nos arreglen. Debemos respetar el matrimonio y el desafío que el matrimonio nos llama a hacer, en específico: sacrificarnos, amar y comprometernos con otra persona de por vida. 

No necesitamos corridas de pruebas extendidas, ni uniones que parezcan acuerdos de alquiler; lo que necesitamos es fidelidad y compromiso.