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Un reto a nuestras ideas

Thomas Sowell | 3 de diciembre de 2013

Las noticias deprimentes de estudiantes negros que están muy por debajo de los estudiantes blancos en las diversas pruebas mentales se han vuelto tan familiares, que la gente de distintas partes del espectro ideológico ya han desarrollado desde hace tiempo varias explicaciones de por qué sucede esto. Pero ambas partes quizás tengan que revisar sus ideas, a la luz de unas noticias radicalmente distintas que vienen de Inglaterra.

La publicación del 9 al 15 de noviembre de la distinguida revista británica The Economist informa que, entre los niños elegibles para recibir comidas gratis en las escuelas de Inglaterra, los niños negros de inmigrantes procedentes de África cumplen con las normas de las pruebas escolares en casi un 60 por ciento del tiempo, igual que los niños inmigrantes de Bangladesh y Pakistán. Los niños negros de inmigrantes del Caribe cumplen los requisitos en menos del 50 por ciento del tiempo.

En lo más bajo, entre los niños que son todos de familias con ingresos lo suficientemente bajos para recibir comidas gratis en las escuelas, están los niños blancos ingleses, que cumplen los requisitos un 30 por ciento del tiempo.

The Economist señala que, en un barrio de Londres, los estudiantes blancos obtuvieron calificaciones más bajas que los estudiantes negros de todos los barrios de Londres.

Estos datos parecen ser una especie de casualidad, pero confirman las observaciones de un libro titulado Life at the Bottom [Vivir en lo más bajo], del médico británico Theodore Dalrymple. Dice que, entre los pacientes que trató en un hospital cercano a un barrio de casas de bajos ingresos, no podía recordar a ningún niño blanco de 16 años que pudiera multiplicar 9 por 7. Algunos ni siquiera podían multiplicar 3 por 7.

Lo que nos estremece no es sólo que este fenómeno es muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en los Estados Unidos, sino también que no se ajusta a las explicaciones genéticas ni ambientales de las diferencias de educación entre blancos y negros de aquí.

Esos estudiantes blancos de Inglaterra proceden de la misma raza que produjo a Shakespeare y al gran científico Sir Isaac Newton, entre otros intelectos de talla mundial de todos los siglos. Pero hoy muchos jóvenes blancos de Inglaterra apenas saben leer y escribir, y tienen problemas con las operaciones aritméticas sencillas. Esos estudiantes blancos tampoco son víctimas de la discriminación racial, ni mucho menos son descendientes de esclavos.

Como las dos explicaciones principales del bajo rendimiento en las pruebas escolares no se aplican obviamente a Inglaterra, debe haber otra explicación. Y una vez que hay otra explicación en este caso, nos preguntamos si esa otra explicación –cualquiera que sea– podría ser aplicable también en los Estados Unidos, en una medida u otra.

En otras palabras, quizás nuestras explicaciones necesiten reexaminarse.

¿Qué tienen en común los blancos de bajos ingresos de Inglaterra con los negros de los ghettos de los Estados Unidos? No pueden ser simplemente los bajos ingresos, porque los niños de otros grupos del mismo rango de bajos ingresos están por encima de los blancos de Inglaterra y de los negros de los Estados Unidos.

Lo que tienen en común los blancos de Inglaterra y los negros de ghettos de los Estados Unidos es un largo adoctrinamiento, por generaciones, de que son víctimas. La izquierda política en ambos países, durante más de medio siglo, ha mantenido un batir de tambores permanente y escandaloso, diciendo que las circunstancias están en contra de los que se hallan más abajo.

La izquierda de los Estados Unidos usa la raza, y la izquierda británica usa las clases, sólo que la izquierda británica lleva más tiempo haciéndolo. En ambos países, los inmigrantes que llevan poco tiempo en el país no han sido distraídos por semejante ideología ni llevados a un ciego resentimiento y agresividad hacia las demás personas.

En ambos países, los inmigrantes entran en una sociedad supuestamente cerrada, que no deja que ninguno progrese, sin embargo, progresan, mientras que los nacidos en el país que están en lo más bajo se quedan en lo más bajo.

Los que promueven una ideología de víctimas pueden imaginarse que están ayudando a los que están más abajo, cuando en realidad están haciéndoles daño, más que la sociedad que la izquierda está denunciando.

Nosotros aquí en los Estados Unidos  nos hemos acostumbrado a las vastas diferencias entre los blancos y los negros en las notas de las pruebas, pero ese no fue siempre el caso en los lugares donde había algo parecido a una educación comparable.

Allá por los años 1940, antes de la gran expansión del estado de beneficencia y de la ideología de víctimas que se usó  para justificarla, no había tal diferencia de las notas de las pruebas entre las escuelas negras de Harlem y las escuelas de la clase trabajadora blanca de la zona este de Nueva York.

Usted puede hallar los datos en las páginas 40-41 de un artículo mío del número correspondiente al otoño de 1981 de la revista Teachers College Record, publicada por la Universidad de Columbia… es decir, si cree que los hechos hablan más que la retórica y las visiones sociales.