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¿La Ciencia o la Biblia?

Ken Ham y Terry Mortenson, Ph.D.

¿Ha oído alguna vez una de estas afirmaciones? Quizás hasta usted haya dicho una. A lo largo de los años las hemos escuchado todas, pero todas son falsas, o al menos, implican una falsedad.

Afirmaciones comunes de los no cristianos:
«La Ciencia demuestra que la Biblia está equivocada».
«La evolución es ciencia, pero la Biblia es religión».
«Los evolucionistas creen en la ciencia, pero los creacionistas rechazan la ciencia».
 
Afirmaciones comunes de los cristianos:
«Yo creo en la Biblia antes que en la Ciencia».
«La Creación es religión, pero la evolución es religión también».
«Los creacionistas creen en la Biblia y rechazan la Ciencia».

El relato bíblico de los comienzos no puede ser probado en un laboratorio, por tanto, los científicos seculares –e incluso algunos cristianos– creen que no es ciencia y que debe ser clasificado como religión.

Los científicos seculares dicen que su concepto de los comienzos (evolución) puede ser probado en un laboratorio. Por ejemplo, ellos señalan a las moscas de las frutas mutadas o a la especiación observada en el campo (como nuevas especies de mosquitos o peces).

Sin embargo, aquí es donde muchas personas están confundidas: en lo que se entiende por «ciencia» o «científico».

Antes de enfrascarnos en un debate sobre si la Biblia o la evolución son científicas, hemos aprendido a preguntar: «¿Podría usted, por favor, definir lo que usted entiende por ciencia?». Generalmente, la respuesta revela dónde es que está el verdadero problema.

Definir la Ciencia

Las personas, por lo general, no están al tanto de que los diccionarios tienen un significado básico, o etimología, de ciencia que es parecido a este, tomado del Webster: «del latín scientia, que proviene de scient-, sciens, “que tiene conocimiento”, del participio presente de scire, “conocer”».

La mayoría de los diccionarios dan el significado siguiente de la palabra: «el estado del conocimiento; el conocimiento, para distinguirlo de la ignorancia o incomprensión».

Aunque la palabra tiene otros usos, el significado básico de ciencia es fundamentalmente «conocimiento». De hecho, en el pasado la Filosofía y la Teología eran consideradas ciencias, e incluso la Teología era llamada «la reina de las ciencias».

Pero en el transcurso de los últimos 200 años, durante la llamada Revolución Científica, la palabra ciencia ha venido a significar un método de conocimiento, una vía para descubrir la verdad. Es más, mucha gente asume que la ciencia moderna es la única vía para descubrir la verdad. 

Para ayudar a la gente a aclarar la confusión, hemos hallado útil diferenciar entre dos clases de ciencias modernas y comparar cómo cada una busca descubrir la verdad.

1. La ciencia operativa  usa el llamado «método científico» para intentar descubrir la verdad, realizando experimentos observables y repetibles en un ambiente controlado, para hallar esquemas de un comportamiento recurrente en el universo físico actual. Por ejemplo: podemos probar la gravedad, estudiar la propagación de una enfermedad u observar la especiación en el laboratorio o el campo. Los creacionistas y los evolucionistas usan este tipo de ciencia, que nos ha dado las computadoras, las lanzaderas especiales y las curas de las enfermedades. 

2. La ciencia de los orígenes  intenta descubrir la verdad examinando el testimonio de los testigos oculares confiables (si los hubiera) y la evidencia circunstancial, tal como alfarería, fósiles y cañones. Como el pasado no puede ser observado directamente, las presunciones afectan en gran medida cómo esos científicos interpretan lo que ven.

Así,  por ejemplo, ¿cómo se formó el Gran Cañón? ¿Se formó gradualmente en el transcurso de largos períodos de tiempo por un poco de agua, o se formó con rapidez mediante mucha agua? La primera interpretación está basada en presunciones seculares de un cambio lento a lo largo de millones de años, mientras que la segunda está basada en presuposiciones bíblicas de un cambio rápido durante el Diluvio de Noé.

La naturaleza del debate 

En este punto, la mayoría de las personas se dan cuenta de que el debate no es acerca de la ciencia operativa, que está basada en el presente. El debate es sobre la ciencia de los orígenes y las presuposiciones o creencias opuestas sobre el pasado.

La evolución de las moléculas hasta llegar al hombre es una creencia sobre el pasado. Asume, sin observarlo, que los procesos naturales y un gran espacio de tiempo son suficientes para explicar el origen y la diversidad de la vida.

Por supuesto, los científicos evolucionistas pueden someter a prueba sus interpretaciones usando la ciencia operativa. Por ejemplo, los evolucionistas señalan hacia la selección natural y la especiación, que se pueden observar hoy en día. Los científicos creacionistas hacen esas mismas observaciones, pero reconocen que el cambio tiene límites, y que nunca se ha observado el cambio de una especie en otra.

Hasta hace poco, muchos geólogos emplearon los estudios de la erosión y sedimentación fluvial actual para explicar cómo se formaron las capas de rocas sedimentarias, o se erosionaron lentamente a lo largo de millones de años. En las últimas décadas, sin embargo, hasta los geólogos seculares han empezado a reconocer que los procesos catastróficos dan una mejor explicación a muchas de las capas de roca de la Tierra.

También durante este tiempo, los geólogos creacionistas han estado descubriendo evidencias que apuntan a una formación catastrófica de la mayor parte del registro geológico durante el singular Diluvio universal de los tiempos de Noé. 

Estas observaciones del día presente nos ayudan a analizar las causas de los eventos pasados, tales como la formación del Gran Cañón. Pero la ciencia operativa no nos puede decir con certeza qué fue lo que ocurrió realmente en el pasado. 

Después que explicamos estos dos tipos de ciencia, la gente por lo común empieza a reconocer los problemas potenciales que tiene la afirmación «la evolución es ciencia, pero la Biblia es religión». La evolución de las moléculas hacia el hombre no está demostrada por la ciencia operativa; en vez de eso, es una creencia sobre el pasado, que se basa en presunciones antibíblicas.

La Biblia, por el contrario, es el testimonio del Creador, quien nos dice qué sucedió para producir la Tierra, las diferentes formas de vida, las capas geológicas, y hasta el Universo completo. La Biblia nos provee el verdadero «cuadro completo» y da inicio a las presunciones de la ciencia de los orígenes.

Historias diferentes

Así que los creacionistas y evolucionistas hacen reconstrucciones de la historia totalmente distintas, pero aceptan y emplean los mismos métodos de investigación en la ciencia de los orígenes y la operativa. Las conclusiones diferentes sobre los orígenes surgen de presunciones iniciales diferentes, no de los métodos de investigación en sí.

Por tanto, la lucha entre la Biblia y la evolución de las moléculas hasta el hombre no es una de la religión contra la ciencia. Más bien es un conflicto entre perspectivas del mundo: las presunciones iniciales de un creacionista (un punto de vista bíblico) y las presunciones iniciales de un evolucionista (un punto de vista antibíblico).

La próxima vez que alguien emplee la palabra ciencia en relación con la controversia creación / evolución, pídale primero que defina lo que quiere decir. Sólo entonces podrá usted tener una discusión fructífera sobre los orígenes. 

Hechos probados 

Seamos claros. Una comprensión acertada (la verdad) sobre la realidad física puede ser lograda por los métodos de la ciencia operativa y la de los orígenes. Pero las pretensiones de verdad en ambas áreas pueden ser falsas. Muchos «hechos probados» (afirmaciones de una supuesta verdad) de cómo funcionan las cosas (en la física, en la química, la medicina, etc.) al igual que cómo las cosas se originaron (en la biología, la geología, la astronomía, etc.) se ha demostrado –o lo será– que son falsas. Por tanto, en la mejor manera posible, debemos ser como los bereanos en Hechos 17:11, cotejar cada pretensión de verdad con la Escritura y buscar la lógica defectuosa o las presunciones falsas.

¿Qué concepción del mundo es la correcta?

Hay muchas formas de comprobar la certeza de la concepción bíblica del mundo frente al naturalismo ateo (la concepción que controla la mayoría de las investigaciones de los orígenes). Cuando nuestra investigación está basada en certezas bíblicas sobre el pasado, hallamos que nuestras interpretaciones de los hechos biológicos y geológicos le dan sentido a lo que vemos en el mundo real, mientras que las interpretaciones evolutivas en realidad no se ajustan a lo que vemos. 

Veamos un ejemplo: La Biblia dice que Dios creó los diferentes grupos de animales «según su especie» (ver Génesis 1). A partir de esta verdad bíblica como una de nuestras presunciones, esperaríamos ver a los animales divididos en distintos grupos o especies. Los creacionistas dicen que nuestro Dios creativo  colocó una variabilidad fenomenal en los genes de cada especie, de modo que podría haber una variedad considerable dentro de cada especie. Pero el mecanismo de variación programado de antemano dentro de la especie no podría nunca cambiar una especie en otra diferente, como pretenden los evolucionistas y exige su sistema de creencias.

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Ken Ham es el fundador y presidente de  Answers in Genesis–USA  [Respuestas en Génesis]. Es autor o co-autor de muchos libros referentes a la autoridad y fidelidad de la Palabra de Dios y los efectos del pensamiento evolutivo, incluyendo Genesis of a Legacy  [Génesis de un Legado] and The Lie: Evolution [La mentira: La Evolución

El Dr. Terry Mortenson obtuvo su Doctorado en Historia de la Geología en la Universidad de Coventry, Inglaterra, y su Maestría en Divinidades en la Escuela Evangélica Trinity, en Deerfield, Illinois. Es un escritor popular, orador e investigados para Answers in Genesis–USA.