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#Ganando, como nunca antes

Kristan Hawkins | 9 de enero de 2014 

Durante 41 años el aborto ha sido legal en los Estados Unidos. Con dos decisiones gravemente desinformadas, Roe vs. Wade y Doe vs. Bolton, la Corte Suprema estableció algunas de las leyes sobre el aborto más liberales del mundo, poniendo a los Estados Unidos a la par con Corea del Norte y China.

Sin embargo, la voluntad del pueblo estadounidense es cada vez más pro-vida. Y aunque la elección y la reelección del presidente más pro-aborto en la historia de nuestra nación ha sido sin duda un punto negativo para nuestro movimiento, ha servido como catalizador para los activistas pro-vida en todo el país, los cuales ya no esperan de Washington la justicia que buscamos. Y esto está siendo demostrado ahora mismo en su estado o en el estado vecino.

El aborto, sin dudas, llegó a su punto climático alrededor de 1990, cuando la tasa de interrupciones alcanzó el punto más alto desde el caso de Roe contra Wade. El número de centros de aborto llegó a un máximo histórico un año después, en 1991, con 2,176 centros quirúrgicos de aborto activos. Sin embargo, hoy en día ese número se ha reducido en un 73%, y la tasa de interrupciones ha disminuido de manera constante, en su mayor parte, desde el pico de 1990.

Estas estadísticas, junto con el nuevo informe del Instituto por-aborto Guttmacher, muestran que la cantidad de leyes pro-vida aprobadas en los estados en los últimos tres años (2011-2013) ha superado a todos los éxitos pro-vida que tuvo en la década anterior (2000-2010). Esto tiene al movimiento pro-aborto en caos.

No es de extrañar entonces por qué The New York Times describió recientemente los logros legislativos del movimiento pro-vida, sólo en el año 2013, citando 3 prohibiciones que impiden el aborto pasada la semana 20 de gestación; 4 restricciones al aborto basadas en los motivos para el mismo; 4 enmiendas a las leyes de notificación de aborto; 9 restricciones a los proveedores de aborto; 10 limitaciones en la cobertura de seguro para el aborto; 17 limitaciones a los abortos inducidos por medicamentos; y «otras» 23 leyes, las cuales incluyen requisitos de ultrasonido, prohibiciones sobre el aborto antes de las 20 semanas, etc.

Además, el Huffington Post señaló que el número de estados con un alto número de restricciones importantes al aborto ha saltado de 13 a 27 en sólo 13 años. Por otro lado, el número de estados que apoyan activamente la expansión del aborto es sólo 13, lo cual constituye una disminución significativa desde el año 2000. 

El movimiento pro-aborto parece estar dando sus últimos suspiros, ya que se ven cada vez menos establecimientos para realizar abortos, menos doctores dispuestos a cometer el cruel acto, más legislaciones reguladoras con sentido común y filas que no están siendo rellenadas con los activistas más jóvenes. Aún así, todavía no es el momento de sentarse y disfrutar de nuestro éxito; es tiempo de que los activistas pro-vida de cada estado se comprometan a hacer más que nunca para poner el clavo final en el ataúd de la industria del aborto.