¡Feliz Día del Memorial!

Nena Arias | 27 de mayo de 2019

En el Día de los Caídos, honramos a todos aquellos que murieron sirviendo a nuestro país. Es un día nacional de conmemoración, reflexión y reverencia, ya que consideramos el alto precio que muchos han pagado y están pagando por nuestras libertades. Nunca debemos tomar esto a la ligera o por sentado, y siempre recuerda que no podemos hacer menos para las generaciones futuras. Habiendo visitado algunos cementerios militares como el Cementerio Nacional de Arlington en Arlington VA y los campos de innumerables cruces en la playa de Normandía, Francia, puedo asegurarte que es como pisar un terreno sagrado. Entonces, cuando decimos que recordamos, reflexionamos y respetamos a quienes pagaron el precio máximo no es una exageración.

Mucho se puede decir de aquellos que están dispuestos a luchar por la paz y las causas justas. Especialmente para los que se ofrecen voluntariamente para servir en tiempos de guerra, sabiendo que es muy probable que sean enviados a los campos de batalla de los cuales nunca regresarán a casa con sus seres queridos. Se necesita una gran valentía y una fuerte convicción del propósito que los mueve a tomar esa decisión que cambia la vida. Pero consideremos que otros lo hicieron por nosotros y debemos estar dispuestos a hacer nada menos por los que vienen después de nosotros.

Los que sirven son hombres y mujeres que han servido con distinción en conflictos en el país y en el extranjero, se metieron en los escombros del World Trade Center para buscar sobrevivientes y nunca lograron salir, o quizás en los campos de batalla de Afganistán y el desierto inhóspito de Irak.

Son hombres y mujeres cuyas familias los tienen en alto honor como héroes de la vida real, y su país también debería hacerlo. Son hombres y mujeres que no tienen en cuenta su comodidad por encima de la convicción y el compromiso que sienten por esa convicción.

Esta semana, mi familia y yo asistimos al funeral de un veterano de 93 años que recibió honores militares. Qué enorme orgullo no solo por su familia, sino también por todos los que asistimos al saber que hay tantos que sirven de manera tan sacrificada por los demás.

El mayor sacrificio que jamás se haya mostrado al hombre es la venida de nuestro salvador, el Señor Jesucristo, quien dio su vida para redimirnos del pecado y la muerte. Nos mostró el mejor ejemplo de cómo se ve realmente el verdadero amor.

El primer y más grande mandamiento es amar a Dios con toda nuestra alma, mente y fuerza, y el segundo gran mandamiento es amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos. Juan 15:13 dice: “Nadie tiene mayor amor que este: que uno ponga su vida por sus amigos”.

Debemos nuestras vidas a Dios y al servicio de los demás. Dar la vida por otros es un asunto serio y debemos contar el costo y no retroceder cuando se trata de pagar ese precio.

Así que, con un agradecimiento especial, expresamos nuestra gratitud a todos los que han muerto en servicio al país. ¡Feliz Día del Memorial!