El propósito de un juramento

Nena Arias | 20 de mayo de 2019

Cuando hagas un voto a Dios no tardes en cumplirlo; porque él no se complace
en los necios. Cumple lo que prometes.
(Eclesiastés 5:4) 

Dios ve un juramento como muy vinculante al grado de castigo si no se cumple.

Un juramento es una promesa solemne sobre tu comportamiento o tus acciones. La mayoría de las veces, cuando haces un juramento, la promesa invoca a un ser divino. Por ejemplo, puedes jurar a Dios que algo es verdadero o jurar con la mano sobre la Biblia que algo es verdadero. Con este acto tu estás diciendo que Dios puede y te hará responsable si no cumples con tu obligación.

Debería ser de gran preocupación para todos nosotros que tantos funcionarios públicos rompan el juramento de su cargo, que es un requisito cuando se instalaron en una posición oficial que ganaron en una elección o aceptaron una posición del gobierno, o son testigos en los tribunales. Esto nos hace preguntarnos si el juramento del cargo o decir la verdad ya son obsoletos. Si es así, ¿cómo nos haremos responsables? El intento agresivo de rehacer a Estados Unidos con un fundamento humanista sin Dios continúa y no hay desaceleración.

Por ejemplo, se informó en One America News Network, en un video de una omisión que está comenzando a circular. Incluso la Cámara de Representantes de los EE. UU. ha comenzado a dejar fuera a Dios al jurar a los testigos. Así nada más, con una pincelada, por así decirlo, ¿Dios ha quedado fuera?

¿Qué pasa con la fundación de esta nación y todas las referencias al Dios de la Biblia en nuestra historia y documentos fundadores como la Declaración de Independencia? ¿Permitiríamos la mayoría de los estadounidenses, que todavía creemos en Dios y queremos que nuestros servidores públicos e instituciones rindan cuentas ante él, dejar que Estados Unidos sea reinventado por quienes odian a Dios? Somos un país construido sobre una creencia fundamental en Dios y en los valores bíblicos. Así que, la Declaración de Independencia está ahora bajo el asalto de estas personas. La frase “Una nación bajo Dios indivisible” en nuestro juramento también ha quedado obsoleta, por un partido político que busca atacar la libertad y la justicia de todos. ¿Con qué autoridad están estos pequeños “dioses / monarcas” autonombrados cambiando la identidad de nuestra república? Los valores que han sido parte de nuestra fundación durante casi 400 años desde que los peregrinos llegaron aquí desde Europa están siendo cambiados por aquellos que piensan que ya no son necesarios.

Debemos recordarles que tomaron el juramento de su cargo invocando a Dios y él los hará responsable. ¡De Dios nadie se burla!

¿Puede el gobierno reconocer el papel de Dios en los asuntos humanos? Los fundadores siempre han reconocido a Dios desde el principio, en la fundación de la nación. Entonces, la respuesta a esa pregunta es sí.

Dios es el único con absoluta verdad y justicia. Si dejamos de reconocerlo, ¿de dónde obtendremos nuestro sistema de valores? Como nuestro Creador, Dios ha depositado sus valores en nosotros, y son inalienables, esa es la verdad.

Los juramentos reconocen que somos responsables ante Dios, que ve todo y que un día nos juzgará a todos.