Después de la resurrección ¿Y ahora qué?

Nena Arias | 22 de abril de 2019

“Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí,
aunque muera, vivirá.”
(Juan 11:25)

Muchos de nosotros hemos escuchado las historias bíblicas de la Pascua o la resurrección de Jesús de una forma u otra en la iglesia o en la televisión, y lo hemos celebrado de alguna manera a través de los años. Pero, ¿qué significa todo esto para cada uno de nosotros? ¿Seguimos viviendo nuestras vidas como si la resurrección de Jesús no significara nada? El mayor error que podemos cometer es simplemente seguir con nuestras vidas normales, no teniendo en cuenta la dimensión que Jesús nos abrió y perdiéndonos del impacto de Cristo en toda la vida. Cuando eso sucede, no estamos viviendo sino simplemente existiendo.

Jesús resucitó, pero ¿es ese el final de la historia? ¿Se detuvo todo después de que resucitó?

¿Qué tan real es él en tu vida hoy?

¿Estás satisfecho(a) con tu vida como es hoy?

¿Cómo lo manejas cuando tu ser interior te dice que no estás viviendo una vida satisfactoria? ¿Prestas atención o simplemente tratas de llenar ese vacío con otras cosas, actividades o personas?

¿Qué significa para ti la resurrección de Jesús cuando tu matrimonio está en problemas? Aunque estás decidido a no dejar que falle, los problemas no se resuelven entre tu y tu cónyuge. Piden ayuda y pasan por la asesoría, comienzan a pasar más tiempo juntos y se tratan con respeto. Las cosas comienzan a cambiar, pero todavía no estás satisfecho(a). Todavía falta algo. No estás satisfecho porque la esencia de la resurrección de Cristo todavía no forma parte de tu vida y tu relación con Dios no es íntima, por lo que continúas fallando al blanco. Entonces, una vez más, dejas de innovar la creatividad en tu matrimonio y comienzas de nuevo el círculo vicioso. Parece que solo giras en círculos, y parece que no puedes acertar la verdadera razón por la que tu vida no es plena. Algo falta.

Por otra parte, tienes un hijo(a) que se ha rebelado contra ti. Comienzas a mostrarle a tu hijo(a) más amor que antes y vuelves a tener una buena relación. Entonces, ¿por qué todavía te sientes insatisfecho en tu vida? Parece que hay un vacío persistente que no parece llenarse con nada incluso después de que tus problemas familiares se arreglan. ¿Ahora que? La historia no parece terminar una vez que se alcanzan tus logros.

Lo que necesitas es permitirle al Señor resucitado que tome su lugar en el trono de tu corazón y comience a satisfacer el clamor de tu espíritu por él. Tu espíritu está deseando y clamando por la vida de Dios, por eso nada satisface porque nada puede ocupar su lugar en tu vida. Al leer las Escrituras, las palabras del Señor resucitado te infundirán, y el Espíritu Santo te enseñará cómo hacer la voluntad del Padre como nos mostró Jesús con su ejemplo. Entonces, al final de tu vida terrenal, puedes decir como él dijo, “Consumado es”. El verdadero propósito de la vida solo se encuentra en los beneficios de la resurrección de Cristo, de modo que, incluso si mueres, aún vivirás.

“Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí,
aunque muera, vivirá”.
(Juan 11:25)