Recordatorio de Navidad: Se trata de la transformación vital

Ramón Arias | 5 de diciembre de 2016

El mes de diciembre es uno de los meses más esperados del año por varias razones; sin embargo, la realidad también nos dice que no todas las personas están tan emocionadas. Hay quienes desprecian lo que significa la Navidad, por lo que están listos para más batallas encaminadas a desmantelar esta celebración. Una vez más, los que odian a Cristo usarán sus argumentos favoritos del multiculturalismo mientras continúan empujando la locura política que ha sumido a la nación en una oscuridad cultural, espiritual, intelectual y emocional; todo esto es fruto del atraso social. Su verdadera agenda es hacer que Estados Unidos tenga menos de Dios, menos de Cristo, menos del Espíritu Santo y que sea menos bíblico.

El campo cristiano no está exento de batallas internas. Hay quienes se esfuerzan por explicar la razón por la cual la Navidad es una celebración pagana. Podemos esperar que los no creyentes pierdan el gran significado del nacimiento de Cristo, pero aquellos que profesan la fe cristiana no deben unir sus fuerzas de acuerdo con aquellos que no tienen ni idea de un acontecimiento histórico tan importante que divide la historia antes de Cristo y después de Cristo.

Estados Unidos y el resto de las naciones con influencia cristiana, nunca podrán llegar a ser grandes solo por el conocimiento humano que carece de la comprensión de lo que realmente sucedió hace 2,000 años en la ciudad de Belén en Israel.

¿Qué significa ser un estadounidense? Estoy seguro de que tienes tus ideas, pero debes corroborarlas para saber qué tan precisas son cuando se comparan con los hechos de la intención original. Cuanto más nos acercamos a los acontecimientos históricos originales, mejor será la comprensión que tendremos.

Cuando la influencia de los humanistas comenzó a aumentar en este país, gradualmente controlaron la educación pública a principios del siglo 20, y debemos admitir que han logrado magistralmente reescribir la historia original de esta nación. Esta es la razón por la que nuestra generación actual, en su mayoría, está equivocada cuando se trata de entender la verdadera razón de la Navidad. La primera y segunda generación, después del nacimiento del nuevo experimento de gobierno, eran muy conscientes del vínculo entre Estados Unidos y Jesucristo.

John Quincy Adams (1767-1848) fue hijo del padre fundador John Adams (1735-1826) quien fue nuestro segundo presidente y también entre los cinco elegidos para redactar la Declaración de la Independencia. Quincy Adams, se convirtió en el sexto presidente de los Estados Unidos. John Jr. tuvo una vida notable, a la edad de 14 años fue nombrado para una posición diplomática por el Congreso como secretario del embajador en la corte de Catalina la Grande en Rusia. También fue embajador en Inglaterra, Francia, Holanda, Prusia y Rusia. Fue Secretario de Estado, Senador de Estados Unidos y Presidente de los Estados Unidos. Su esposa Louisa Catherine, que nació fuera de los Estados Unidos, fue la primera dama de este país. Después de la presidencia de John Quincy Adams, sirvió como miembro de la Cámara de Representantes durante dieciocho años. También luchó ferozmente contra la esclavitud promoviendo su abolición.

Prestemos atención y pongamos por obra su comprensión del significado del americanismo:

“En la cadena de los acontecimientos humanos, el nacimiento de la nación está indisolublemente vinculado con el nacimiento del Salvador. La Declaración de la Independencia puso la piedra angular del gobierno humano en los primeros preceptos del cristianismo”.1

El nacimiento de Estados Unidos como nación “está indisolublemente vinculado con el nacimiento del Salvador.”  John Quincy Adams expresó la verdad de que hasta su generación habían conocido esta verdad y les había desafiado a no pensar en la grandeza de Estados Unidos separado del propósito de la obra del nacimiento de Cristo.

Estados Unidos ha pasado por muchas dificultades y momentos oscuros desde la llegada de los peregrinos en 1620, hace casi ya 400 años. Sin la base sólida proporcionada por los principios bíblicos, no hay rescate para esta locura cultural. El mensaje de John Quincy Adams no sólo fue para su generación, sino también para que las generaciones futuras se mantengan enfocadas en nuestra fe bíblica:

“La esperanza del cristiano es inseparable de su fe. El que cree en la inspiración divina de las Sagradas Escrituras debe esperar que la religión de Jesús, prevalecerá en todo el mundo. Nunca, desde la fundación del mundo las perspectivas de la humanidad han sido más alentadoras que la esperanza de lo que parecen ser en el momento actual. Y que la distribución asociada de la Biblia proceda y prospere, hasta que el Señor haya hecho ‘descubierto el brazo de su santidad ante los ojos de todas las naciones. Todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios’” [Isaías 52:10].2

Comprendió que el verdadero propósito de Estados Unidos era resplandecer la luz de Dios, de Jesucristo y el excelente conocimiento bíblico para todas las naciones.

Que todas las luces de Navidad, los árboles, las canciones y la música sean un recordatorio para cada seguidor de Cristo de que Su nacimiento es acerca de la transformación vital de los individuos, que comienza aceptando el don de salvación de Dios – la redención. La gente tiene una profunda necesidad de saber que hay una esperanza real. Sobre todo, no perdamos de vista que la transformación cultural genuina y duradera comienza con la transformación espiritual del individuo.

“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede ser escondida. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero; y así alumbra a todos los que están en la casa. Así alumbre la luz de ustedes delante de los hombres, de modo que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos”.  Mateo 5:14-16 (RVA-2015)

“A estos, Dios ha querido dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre las naciones, el cual es: Cristo en ustedes, la esperanza de Gloria”. Colosenses 1:27 (RVA-2015)