Una nación confundida

Ramón Arias | 7 de marzo de 2016

Si le tomarías la temperatura nacional para medir el nivel de la ira, la frustración y el desánimo, ¿cuál dirías que sería?

La ira, la frustración y la desesperación están en un nivel alto y está creciendo. El dedo acusador señala hacia todas las direcciones, esto es un problema nacional importante, es muy amenazante y está creando situaciones muy volátiles. Desde el punto de vista histórico y sociológico, la presente condición social no es nada saludable, y si no se corrige con la comprensión adecuada de la solución de todos los problemas; viviremos para lamentarlo.

La gente está pidiendo a gritos la prosperidad, la estabilidad y la igualdad que se manifieste a través de la justicia social. ¿Pero qué crees? Durante miles de años, las personas han exigido las mismas cosas, pero sólo dos naciones han tenido las bases adecuadas para alcanzarlos. la primera nación fue el antiguo Israel, y después de la venida de Cristo a la tierra para redimirnos, los Estados Unidos de América es el único otro país que ha logrado esto.

Estados Unidos, como el antiguo Israel, se ha olvidado de que la fuente de la grandeza no se encuentra en la sabiduría del hombre, sino sólo en Dios. 

Estados Unidos quiere los beneficios del mundo creado por Dios sin ningún compromiso de vivir de acuerdo con Sus normas. ¿Cómo le funcionó eso al antiguo Israel? Eso es precisamente el meollo, ¡no funcionó! Entonces ¿qué nos hace pensar que va a funcionar para nosotros? En cuanto a nuestra historia, honestamente podemos decir que no ha funcionado para nosotros durante mucho tiempo, y ahora nos encontramos en una situación paralela como lo hizo Israel cuando se distanció de Dios.

Estados Unidos no ha aprendido de los errores del antiguo Israel y ha adoptado las ideologías destructivas de otras naciones que rechazan totalmente los principios de Dios para la política, la economía, el desarrollo social y la estabilidad. Estados Unidos está buscando que hombres vengan a salvarla y en el proceso niega la soberanía de Dios. Un error común en el cristianismo apóstata es la aceptación de Dios como Salvador pero no como Rey Soberano.

Tenemos que llegar a la realización en este país que nunca vamos a alcanzar el nivel de la restauración sin volver de nuevo a Dios; así que, el deseo sin aceptar el señorío del Todopoderoso es solamente una ilusión. No debemos ver a Jesucristo como el Rey distante que algún día va a venir. Cuando ascendió al cielo, Él fue coronado Rey de reyes y Señor de señores. Él ahora está sentado a la diestra del Padre donde ya gobierna y reina (Hechos 2:33-35; 1 Timoteo 6:15; Apocalipsis 1:5, 17:14, Apocalipsis 19:11-16; Deuteronomio 10:17).

La salvación en Cristo Jesús nunca puede ir mano a mano con la desobediencia a los preceptos de Dios. La redención y el señorío de Cristo van de la mano para que el pueblo de Dios esté bien informado, sea inteligente, valiente y robusto en su comprensión de cómo la vida y las instituciones sociales deben trabajar de acuerdo al plan divino para la humanidad.

De todas las personas, los que profesan ser cristianos deben tener una clara comprensión que la desobediencia de los principios de Dios es una rebelión y de origen pagano. El intento de construir la salvación y la seguridad mediante el paganismo es en la dirección opuesta de la ley moral de Dios; la historia ha condenado estos intentos inútiles cada vez.

Israel fue el primer modelo de una nación con leyes divinas, preceptos y mandamientos sin comparación. Ellos querían liberarse de los requerimientos de Dios, pero al mismo tiempo esperaban Sus bendiciones. Esto nunca les funcionó y tampoco le va a funcionar para los Estados Unidos. Así como Dios rechazó a Israel así será con esta nación que sólo finge de estar bajo Él. No somos "una nación bajo Dios".

Cuando Dios formó al Israel bíblico, era una nación excepcional con un modelo único de la ideología política para dar forma a toda su cultura y sus instituciones. Dios les dio Su ley divina que produce la verdadera justicia e imparcialidad. El fundamento de Dios para la política es Su justicia que mantiene a las personas responsables ante Él y produce un buen carácter y buen comportamiento humano. Estados Unidos fue dado a luz con este mismo fundamento en 1620, pero poco a poco, se ha alejado de ese lecho de roca sólida, por eso no hay que confundirnos del por qué nos encontramos en tal turbulencia y caos en toda esta tierra en nuestros tiempos.

Una visión del mundo es lo que las sociedades creen y se basen en ello; es lo que las define en sus instituciones políticas. No basta con desear un buen presidente o un buen partido político; todas las naciones desean eso mismo. Los funcionarios electos que no son sólidos en su comprensión bíblica y convicciones nunca ejecutarán su juramento como se espera. ¿Qué podemos exigir de los que no profesan la fe bíblica? Lo obvio es que tienen su ética, la comprensión de la política y la visión del mundo que dan forma a sus ideas radicales. No debería ser ninguna sorpresa que estos "servidores públicos" se ven como la ley y van a luchar contra cualquiera que se oponga a ellos. No se equivoquen, ellos desprecian el punto de vista bíblico. 

El año 2017 será el aniversario de 500 años de la Reforma bíblica, que se llevó a cabo  en Europa. Lo que se necesita aquí es una reforma, una vez más. Es de vital importancia que esta nación entre de nuevo en pacto con el Dios de la Biblia para traer de nuevo el enfoque de Su proyecto para una nación.

Cien años más tarde, la Reforma que se inició en Europa llegó a las costas de este continente americano con la llegada de los peregrinos, los puritanos, y los que entendían y aceptaban el pacto de Dios. Esto abrió la puerta para la llegada de más colonos que se ubicaron en la idea central de todo el consejo de los fundamentos bíblicos. El resultado fue el resurgimiento de la aplicación de la ley y la ética moral de Dios en todas las áreas de la filosofía, que incluía la política, la economía y las instituciones sociales.

La Reforma bíblica de 1517 fue un llamado a la transformación interior individual que impactaría la cultura, tocando todos los ámbitos de la vida, incluyendo el gobierno civil. Cientos de miles de personas pagaron el precio más alto con sus vidas para lograr esto y Estados Unidos se benefició de su sacrificio.

El reformador protestante francés, Juan Calvino (1509-1564), advirtió al pueblo de Ginebra:

"Y vosotros, oh pueblos, a quien Dios dio la libertad de elegir sus propios magistrados, velen para que vosotros no pierdan este favor, de elegir para las posiciones de honor más altas a sinvergüenzas y enemigos de Dios". 1

¿Crees que la advertencia de Calvino se aplica a los cristianos del siglo 21 en Estados Unidos? La verdad es que estas advertencias se han dado a esta nación por casi más de 200 años, en detrimento nuestro, no se han apoderado del corazón de la mayoría de los cristianos que, generación tras generación, han aceptado a gobernantes corruptos.

No te equivoques; El cristianismo necesita una nueva reforma bíblica que sea superior y de mayor alcance a la de 1517. Los cristianos en Estados Unidos necesitan una nueva visión de Dios y de Su libertad. Los creyentes comprometidos en Cristo no deben colocar a cualquier político o partido político por encima de la soberanía de Dios, sólo Él es el Soberano de los hombres y las naciones. Una vez más, los cristianos en los Estados Unidos deben reconocer que Dios es la única fuente de la verdadera prosperidad.

Los cristianos estadounidenses deben llegar a un acuerdo y reconocer que ya no es aceptable delante de Dios y de Jesucristo solo hablar de traer el cambio a la nación sino hacerlo realmente. La acción es lo que se requiere y Dios nuestro Padre y nuestro Salvador y Señor, Jesucristo, nos lo exigen.

La nación está en confusión porque estamos en grave decadencia espiritual y la ira, la frustración y el desánimo sólo pueden ser vencidos cuando el pueblo de Dios, sin vacilación y con audacia, el conocimiento y la sabiduría hablan la verdad de Dios en todo momento y en todo lugar.

Nosotros decidimos lo que queremos que se aplique en esta nación. ¿Vamos a seguir a Dios o a los hombres? El futuro del cristianismo estadounidense está sobre nuestros hombros, y debemos saber esto; la ira de Dios está más cerca de lo que podemos imaginar.

Que Dios tenga misericordia de nosotros si ignoramos Sus advertencias.