Los cristianos están despertando

Ramón Arias | Septiembre 14, 2015

El aumento de eventos preocupantes están enfrentando a los cristianos y sacudiendo sus conciencias en reconocimiento que no deja ninguna duda acerca de la guerra contra el cristianismo.

En todo el país, hay llamadas masivas, medianas y pequeñas a la oración para interceder ante el Padre Celestial pidiendo perdón por nuestros pecados nacionales y para restaurar sus caminos en toda la nación.

Este movimiento es una gran noticia y, al enemigo de Dios y al nuestro, no le gusta en lo más mínimo, cuando el pueblo de Dios vuelve su corazón y su mente a la intercesión. Conozco esto a través de la experiencia personal del gran poder que la oración desata en un país sin importar el continente o qué tan corrupta pueda estar la cultura.

También sé que cuando estamos decididos a ponernos en la brecha intercediendo ante Dios por esta nación, que se ha ido a la bancarrota espiritual como el antiguo Israel, viene con un precio. Tengamos por seguro de que ningún precio es demasiado alto a pagar para liberar a Estados Unidos de este acoso impuesto sobre ella por los que odian los absolutos morales de Dios.

Nunca debemos temer lo que los hombres pueden hacernos. Sólo debemos temer a Aquel a quien tenemos que darle cuenta; al que nos dio nuestra nueva creación y la plenitud de vida en Cristo Jesús. Estamos llamados a hacer la diferencia, ya sea pequeña o grande, lo que realmente cuenta ante Dios Todopoderoso es cómo usamos los recursos que Él nos ha dado. 

Hace aproximadamente 2,700 años, Dios envió al profeta Isaías a la nación judía como un reformador social, para llamar a la gente al arrepentimiento y volverse de nuevo al verdadero Dios. Les recordó acerca de la misericordia y el perdón de Dios. Sin embargo, si persistían en su rebelión contra Su ley moral, sólo podían esperar juicio y la ira de Dios contra los impenitentes.

“Él pagará a sus enemigos por sus malas obras y su furia caerá sobre sus adversarios; les dará su merecido hasta los confines de la tierra. En el occidente, la gente respetará el nombre del Señor; en el oriente, lo glorificará. Pues él vendrá como una tempestuosa marea, impulsado por el aliento del Señor”. Isaías 59:18-19, 21 (NVI)

Durante la época colonial, en el Primer Gran Despertar a principios del siglo 18, hubo una renovación espiritual en la que los cristianos se dieron cuenta de la condición espiritual despreciable en la que estaban cayendo. La oración y el arrepentimiento fueron los factores de motivación para cambiar las cosas; también la enseñanza de la ley moral de Dios seguido por la importancia de vivir la voluntad de Dios.

Este despertar preparó a los colonos para rebelarse contra la tiranía del rey británico y su Parlamento. Ellos no vieron otra alternativa si iban a ser personas libres; esto los obligó a declarar la independencia con el fin de mantener sus derechos dados por Dios que no provenían de la voluntad del hombre, sino de Dios. Esta audacia para enfrentar a la autoridad religiosa y política se produjo durante este importantísimo despertar espiritual. Los colonos lograron la comprensión de las Sagradas Escrituras, que les proporcionó la cosmovisión bíblica y les hizo conscientes de que cada creyente es responsable de su fe cristiana en lugar de lo que dictaba la Iglesia institucionalizada de Inglaterra. Durante décadas, los púlpitos coloniales también enseñaban que el poder político no debía ser dictado por un rey terrenal y que sólo hay un rey y Su nombre es Jesús. Llegando a esta realización, los colonos comprendieron que el autogobierno es lo que Dios espera de Su pueblo. La próxima vez que leas la Declaración de Independencia te dará una mejor comprensión de lo que provocó la Revolución Americana.

Los cristianos en EE.UU. deben seguir aumentando sus oraciones ante Dios 24 horas al día, no sólo durante eventos especiales. Sólo hasta entonces podemos esperar otro despertar que desesperadamente necesitamos para llevarnos a una mayor reforma bíblica que la de 1517 y con resultados de gran alcance en todo el mundo.

Estemos preparados y dispuestos a responder e invertir nuestros recursos financieros, nuestro sagrado honor y nuestras vidas en forma y convicción similar y estar dispuesto a ser la respuesta a esas oraciones. La Reforma bíblica es la única clave para restaurar a Estados Unidos de América y a las naciones.