Seamos realistas, somos una nación dividida

Ramón Arias | 4 de agosto de 2014

Madeline Albright fue la secretaria de Estado durante la administración de Clinton. El domingo (27 de julio) en el programa "Face the Nation" de la CBS fue entrevistada y se le hizo la siguiente pregunta por Bob Schieffer: "¿Puede usted recordar una época en que había tantos problemas en tantos lugares del mundo?" Albright, después de su análisis hizo una declaración final: "Para decirlo ligeramente, el mundo es un desastre."

Estoy de acuerdo, el mundo es un desastre, y la razón de tal caos en el mundo no es nada complicada, es decir, si entiendes y aceptas la verdadera causa de todos los problemas humanos lo acertarás. Curiosamente, no tiene nada que ver con la raza, el color de piel o en qué parte del mundo la gente vive, como vamos a ver.

La palabra "desastre" se utiliza en una variedad de maneras para hacer un punto. Pero en este breve editorial, vamos a concretarnos a la forma que se aplica en lo que respecta al mundo y su estado caótico. Algunos de los sinónimos de la palabra “desastre” son el caos, la confusión, el desorden y el desarreglo. No tenemos que ir muy lejos en lo que está sucediendo en todo el mundo para decir "qué lío." Sólo tenemos que ver lo que está sucediendo aquí en casa.

Siendo que Estados Unidos es parte del mundo, no podemos cegarnos para creer lo contrario. En otras palabras, que el mundo está en una categoría y Estados Unidos en otra. Aceptemos la dura realidad de que ella también está en un gran lío muy personal. ¿Qué crea el caos, la confusión, el desorden o el desarreglo? Podemos responder a esta pregunta con una sola palabra, la división. La división es el resultado de un desacuerdo creado por puntos de vista opuestos. 

Ningún ser humano ha vivido con plena comprensión de la vida como lo hizo Jesús. Él era perfectamente humano y divino; Su conocimiento de lo temporal y lo eterno es inigualable. Sin Jesús, la vida no tiene sentido, y la humanidad está en profunda oscuridad intelectual y espiritual y la muerte nos amenaza como una barrera impenetrable.

Hace dos mil años Jesús vino al mundo para llevar a la gente a la verdad, para mostrar la forma de vida y para dar a conocer el verdadero significado y propósito de la vida. Lo hizo de una manera nunca antes conocida por el hombre, y sin embargo, no era un secreto. Su aparición en la escena humana se reveló un poco más de 4,000 años antes de Su venida a la tierra. Los profetas nos dijeron exactamente lo que Su misión lograría  para la humanidad.

Durante Su vida pública, Jesús, fue incomprendido, incluso hasta el punto de acusarlo de estar endemoniado por hacer el bien por medio de lo sobrenatural. Él no lo tomó personal ni se ofendió; aprovechó la ocasión para enseñarles una verdad eterna:

"Jesús los llamó para que se acercaran y respondió con una ilustración. «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? —preguntó—. Un reino dividido por una guerra civil, acabará destruido. De la misma manera una familia dividida por peleas se desintegrará. Si Satanás está dividido y pelea contra sí mismo, ¿cómo podrá mantenerse en pie? Nunca sobreviviría.” Marcos 3: 23-26

La historia tiene muchas enseñanzas de la subida y la caída de grandes imperios o grandes naciones; ¿sabes lo que todos tenían en común? Ellos pensaban que eran indestructibles. Se cegaron a la realidad de su enorme decadencia moral interna y divisiones. No le dieron a Dios y a Sus principios el lugar que les corresponde.

Es más que obvio que la cultura del mal está creciendo a nuestro alrededor. Día a día la brecha entre el bien y el mal en nuestra sociedad crece más y más. ¿Cuál es la fuente del conocimiento y de las ideas que se están implementando en todos los ámbitos de la vida? ¿Cómo se están manifestando en la nación? Jesús fue muy claro;  las ideas de Satanás sólo pueden producir división y destrucción. A fin de que la cultura de Satanás tenga éxito los seres humanos deben aceptar su oferta de mentiras y aplicarla personalmente, en sus familias y todo esto se trasladará a nuestras instituciones sociales. No, no podemos culpar al diablo por ofrecernos mentiras, si aceptamos su oferta entonces la culpa es de nosotros, y el resultado será siempre problemas monumentales. La verdad de Dios une, pero también las mentiras de Satanás unen; ambas están en guerra una contra la otra. ¿Sabes quién ganará siempre? La historia grita la respuesta a esa pregunta y nos devuelve esa respuesta a voz alta y clara para que no hay lugar a duda. La voluntad de Dios siempre gana porque Él es el dueño y Soberano del mundo.

Abraham Lincoln dijo:

"América nunca será destruida del exterior. Si vacilamos y perdemos nuestras libertades, será porque nos destruimos nosotros mismos."

El Padre Fundador Patrick Henry dijo:

"Los hombres malos no pueden ser buenos ciudadanos. Es cuando un pueblo olvida a Dios que los tiranos forjan sus cadenas. Un estado viciado de la moral, y la conciencia pública corrompida, es incompatible con la libertad. Ningún gobierno libre, o las bendiciones de la libertad, pueden ser conservadas a ningún pueblo, sino con una firme adhesión a la justicia, la moderación, la templanza, la frugalidad y la virtud; y por una recurrencia frecuente a los principios fundamentales.”

La historia también revela que cuando los individuos y las sociedades aplican el consejo completo de la verdad revelada de Dios cosas grandes y positivas suceden. Jesús nos dejó Su ejemplo para que podamos seguir Sus pasos con confianza: "En verdad, en verdad les digo que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino lo que ve hacer al Padre. Porque todo lo que hace el Padre, el Hijo lo hace de igual manera." Juan 5:19

"Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre que me envió, él me ha dado mandamiento sobre qué decir y qué hablar." Juan 12:49

"Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió." Juan 6:38

Jesús siguió la ley moral de Dios guiado por el Espíritu Santo y nosotros también podemos hacerlo si optamos por hacer las cosas a Su manera. Nuestra unidad para el bien comienza con la Divinidad, y el pueblo de Dios está comenzando a entender este principio inquebrantable. En esta verdad inmutable, el futuro de Estados Unidos y el mundo descansa. 

"Pero sean hacedores de la palabra, y no solamente oidores sólo engañándose a sí mismos." Santiago 1:22

"Si nos aferramos a los principios que se enseñan en la Biblia, nuestro país continuará prosperando y prosperará, pero si nosotros y nuestra posteridad descuidamos su instrucción y autoridad, nadie puede decir cómo una catástrofe repentina nos puede abrumar y enterrar toda nuestra gloria en profunda oscuridad." Daniel Webster (1782-1852) estadista estadounidense