¿Otra Navidad sin sentido?

Ramon Arias | 3 de diciembre de 2012

Quiero establecer desde el principio que no estoy en contra de celebrar la Navidad ni estoy a favor de tener un espíritu hostil anti-navideño como el personaje de ficción Grinch que se utiliza para hacer referencia a cualquier persona que se opone a la celebración de la Navidad. Sé que la Navidad es un tiempo de celebración especial entre los aproximadamente 2.1 mil millones de cristianos y simpatizantes de todo el mundo que celebran el nacimiento de Cristo.

Lo que hay que tener en cuenta no es ni siquiera la fecha del nacimiento de Cristo que sigue siendo una gran disputa; el verdadero problema es su nacimiento y su relación con la raza humana. Si el propósito del nacimiento de Cristo y la vida era crear un culto a su personalidad en base a la mística, mítica y medias verdades y construir edificios de diferentes tipos y tamaños que representan las muchas denominaciones, como los católicos, ortodoxos, protestantes, evangélicos, pentecostales y otras ramas del cristianismo que componen esos aproximadamente 2.1 mil millones de fieles, entonces el trabajo se está realizando en todo el mundo y no podemos esperar cambios significativos para el mejoramiento de los seres humanos y sus instituciones sociales.

Por favor, escúchame, mi evaluación no es la de un pesimista. Basta con mirar el continente americano, desde Alaska hasta la Patagonia Argentina, incluyendo las naciones del Caribe que proclaman ser cristianos, incluso Cuba, con su ideología marxista social para la economía y sociedad. Durante quinientos años, América Latina ha estado celebrando la fe cristiana en grande; no solo la Navidad sino la Pascua, pero en ninguna parte se ve el verdadero progreso ni se encuentra en el desarrollo social de su historia, la libertad y la estabilidad financiera a pesar de la vasta riqueza de su tierra y sus océanos. No podemos decir que el cristianismo, como ellos lo conocen, ha sido un factor positivo en sus vidas, de otra manera Cuba nunca habría vuelto a convertirse en un Estado marxista, ni Nicaragua, que por un período le siguió los pasos y ahora también Venezuela, al igual que otras naciones socialistas en el continente. Ahora los chinos están logrando un progreso tremendo en América Latina para establecer una plaza fuerte y son muy exitosos porque América Latina ha sido testigo de la evolución financiera de China marxista.

Muchas veces les he señalado a funcionarios del gobierno de Estados Unidos, hombres de negocios, iglesias y otras instituciones que el cristianismo en Estados Unidos perdió una gran oportunidad de influir en los países de América para bien al inicio del siglo XIX. En ese entonces América Latina estaba bajo la corona de España y Brasil bajo la corona de Portugal. Cuando vieron que las colonias inglesas derrocaron a las fuerzas armadas más poderosas del mundo para ganar su independencia, se encendió un fuego por todas las naciones de habla hispana y portugués para ser personas libres, y lograron su independencia. Sin embargo, nada cambio para ellos realmente en cuanto a su desarrollo social, ya que mantuvieron su visión original del cristianismo, la política y la economía. Y aquí es donde los cristianos estadounidenses no lograron influir positivamente las naciones recién nacidas en su independencia.

Los colonos tenían un fundamento diferente cuando en 1620 los Peregrinos, y más tarde les siguieron los Puritanos, vinieron a establecer una nueva marca de sociedad. Al embarcar de Inglaterra para el Nuevo Mundo trajeron el documento más valioso con ellos, la Biblia de Ginebra. En la historia ahora se reconoce su impacto positivo y profundo, a pesar de la historia revisionista de los Estados Unidos, ese legado en su fundamento está todavía allí, si tan sólo pudiéramos tener la misma visión y determinación para descubrir qué hace a las personas y a las naciones grandes.

Espero que puedan ver que una nación o un continente pueden pretender ser cristianos, pero eso no necesariamente significa que se está construyendo sobre el legado de conocimiento y sabiduría de las Escrituras. Si lo fueran, no estarían en la encrucijada peligrosa de la historia. La perspectiva bíblica no cristiana ha estado tomando control del mundo por siglos y al parecer no hay nada que pueda detener su bien aceitada maquinaria de continuar implementando su visión llena de medias verdades, mitos y mentiras. Su marca de sabiduría del mundo y el conocimiento está en plena marcha para propagar su agenda, y como resultado de esto la nación y el mundo están sufriendo en gran manera.

En Estados Unidos, esta próxima Navidad podría ser otra sin sentido si no entendemos lo que hace muchas generaciones entendieron con un corazón y mente abiertos. ¿Qué es lo que entendieron? Ellos entendieron que la Biblia no es un libro religioso. La Biblia es una guía práctica para la gente en todas las clases sociales. Una vez más la vida individual, así como la de la familia y las instituciones sociales pueden ser restauradas. Fue el conocimiento y la sabiduría que se encuentran en la Biblia lo que formó a los Estados Unidos de América en el gobierno civil, el derecho, la educación, el sistema económico de libre empresa, el valor de la vida y la propiedad privada la responsabilidad, la comunidad de los vecinos menos afortunados, la correcta interpretación y aplicación de la ciencia, este es el fundamento de la libertad y mucho más.

Esta es la razón del nacimiento de Jesús al mundo, para que los hombres y las mujeres de todas las edades pudieran ser mejores ciudadanos y su cultura sea un sistema deseado por todos los espectadores. Esto es algo no sólo para celebrar sino para gritar desde las azoteas.

Casi 800 años antes del nacimiento de Jesús el profeta y reformador social Isaías anunció a la sociedad israelita sin identidad y corrupta el nacimiento y el propósito de la aparición de Jesús en la tierra:

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:6-7).

La Navidad es una de las fiestas más odiadas por los ateos, liberales o progresistas, socialistas y marxistas y podemos esperar una vez más su lucha para quitar todo lo que puedan de los cristianos y como celebran el nacimiento de Cristo. Para los cristianos, la celebración en sí no es el problema real, sino el entender, aceptar y renovar sus vidas a través de un pacto renovado y aceptar el señorío de Cristo y ser fieles representantes de su gobierno aquí en la tierra como en el cielo. Dios nunca aceptará el gobierno humano que viola sus normas de vida y ningún ser humano puede soportar títulos de Cristo como se revela por Isaías.

Cualquier cristiano que no entiende el gobierno de Cristo en su vida, en la cultura y determina celebrar el nacimiento de Cristo como otra celebración más será nada menos que otra Navidad sin sentido, pero para aquellos que entienden y viven bajo el gobierno de Dios no es así.

La falta de sentido o significado de la Navidad no es un evento, ¡es un estilo de vida aquí y para siempre!