La semana que fundamentalmente transformó al mundo hace casi dos mil años

Ramon Arias | 25 de marzo de 2013

Cualquiera que piense que Obama era tan original en su frase ya famosa y fatal "la transformación fundamental de Estados Unidos" no sabe nada de la historia. Desde los albores de la raza humana, es exactamente lo que los humanos han tratado de hacer con fracaso tras fracaso.

La abrumadora mayoría de los estadounidenses admite que Estados Unidos va en la dirección equivocada, y sólo una minoría cree que está yendo en la dirección correcta. Si esta afirmación es correcta, entonces ¿por qué fue reelegido Obama? O, ¿acaso fue reelegido?

Transformar o cambiar es el mismo objetivo. Obama no inició esta transformación fundamental de Estados Unidos. Mucho antes de que él llegara a ser quien es, Estados Unidos ya era el blanco de aquellos que han querido tomar este nuevo experimento de gobierno en una dirección totalmente diferente a la visión de los padres fundadores.

Abraham Lincoln, como presidente, fue uno de los que quería transformar fundamentalmente a la nación. No había ninguna razón justificable para crear la guerra entre los Estados donde más de 700,000 personas perdieron la vida, y donde también el gobierno federal se hizo más poderoso y centralizado. Esto no era necesario, prueba de ello fue William Wilberforce (1759-1833), un líder cristiano Inglés pro-activo, un político productivo, y un legislador que le importaba esta situación. Después de 20 años de lucha fiel para abolir la esclavitud a través de la política, finalmente tuvo éxito en 1807 en la aprobación de una ley del Parlamento en todas las colonias británicas. Y, ¿qué crees? Ni una sola bala fue disparada. No hubo heridos ni muertos durante el proceso de la abolición del comercio Inglés de esclavos.

Si Lincoln hubiera tomado el mismo camino que Wilberforce en la abolición de la esclavitud, sin el uso de la fuerza militar y apoyado por los púlpitos de los estados que predicaban contra esta forma de esclavitud y exhortaban el valor de la vida humana, Estados Unidos sería un país mucho mejor y un ejemplo al mundo mediante la retención de su fundamento original de 1620. Desde la forma de gobierno de Lincoln hasta la actualidad, el país se ha transformado de manera fundamental de su visión y fundamento original.

A lo largo de la historia imperios y grandes naciones vienen y van. Todos ellos tienen un hilo común que los entrelaza y eso es la decadencia moral en todos los ámbitos de la vida, que también incluye a la iglesia. De seguir avanzando en este decaimiento ético pronto la humanidad se dará cuenta del declive estrepitoso no muy lejano de donde se encuentra ahora.

La cristiandad celebra otro año más de la semana más poderosa en la historia de la raza humana del pasado, presente y futuro. La semana comenzó con Jesús entrando a Jerusalén montado en un potrillo y el pueblo anunciando que Él era el Rey de reyes y Señor de señores, aunque los discípulos y las masas en Jerusalén no podían entender el verdadero significado de este evento. Esto no quiere decir que la mayoría de los cristianos hoy en día entienden con exactitud el significado de ese día mejor conocido como el Domingo de Ramos.

Esta fue la semana donde Jesús tenía que cumplir con lo que había estado fabricándose por miles de años para producir el nuevo hombre. Este plan para nada que se asemeja con el comunismo o cualquier otro ismo, sino de acuerdo con el plan establecido antes de la creación del universo y de la tierra. Esta fue la semana en que Jesús totalmente acusó a los líderes religiosos de destruir la ley moral de Dios con doctrinas de hombres. Él les reveló cómo el templo de Jerusalén y la nación de Israel iban a ser destruidos con gran tribulación y sufrimiento.

Durante esta semana, Jesús les recordó a los discípulos de la llegada del gran maestro el que iba a llevar a su pueblo a toda la verdad. La persona del Espíritu Santo sería quien iba a llevar a cabo la regeneración/transformación de la persona interior en los nuevos hombres y mujeres de Dios. Esta nueva raza del pueblo de Dios en todo tiempo sería la más intelectual en conocimientos para dar la resolución a todo tipo de problemas en la complejidad humana. Serían exactamente como Jesús, en el desarrollo de su mente, la autoridad y el poder de dar a conocer cómo obra el gobierno de Dios para una mejor vida social.

Hacia el final de la semana, se enfrentaría con la pena de muerte por acusación de los líderes religiosos y el Imperio Romano. Ni la religión ni el sistema político pagano podían entender que la crucifixión de Cristo fue el cumplimiento del plan de Dios para la redención de la raza humana. En la cruz, la esclavitud de los humanos al pecado fue vencida a través de la humillación y victoria de Cristo sobre los poderes del mal, espiritual y natural. Fueron derrotados el mundo espiritual de tinieblas, los sistemas paganos religiosos y seculares de todas las edades pasadas, presentes y futuras.

En el primer día de la semana, Jesucristo resucitó y recibió todo el poder y la autoridad en el cielo y en la tierra, es el Rey de reyes y Señor de señores en cuyo nombre se doblará toda rodilla, y toda lengua confiese que, ¡Jesús es el Señor!

Desde entonces, Jesús comisionó a sus discípulos para discipular a las naciones dándoles el entendimiento y todos los beneficios del gobierno ético de Dios y la manifestación de la intervención sobrenatural de Dios en los asuntos humanos. ¿Ha cumplido el cristianismo esta comisión? No del todo, sin embargo, el propósito de Dios está avanzando en la próxima venida de la reforma bíblica que se va a llevar a cabo en todo el mundo con una mayor comprensión del plan divino de Dios para las naciones.

Ninguna persona, grupo o nación puede producir una transformación fundamental fuera del plan divino de Dios. Los de la Reforma del Siglo XVI lo entendieron. Los peregrinos de 1620 que llegaron a las costas de lo que llegó a ser los Estados Unidos comprendieron esto, y los padres fundadores también entendieron esto. Eran inteligentes en el seguimiento en cumplir las instrucciones de Dios. Sólo los tontos creen que en última instancia pueden transformar la sociedad sin Dios. Si se va a celebrar la Pascua con el conejito de chocolate y buscando huevos, recuerda la locura de la “sabiduría humana”, por la cual continúan pagando un precio demasiado alto.